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EL DON DE DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS.

Número 855

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" ¡ Ay de los moradores de la tierra y del mar ! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo," (Apocalipsis 12,12). El fin del tiempo se acerca, y el diablo sabe que tiene poco tiempo para lograr sus objetivos malignos. ¡ Está furioso ! Por lo tanto, la guerra del cristiano nunca ha sido tan crítica como ahora. El vencer física y espiritualmente depende de nuestro pelear " la buena batalla de la fe ".

Algunas de las obras engañosas del diablo son: el pecado, la enfermedad, el temor, la muerte ( él trata de matarnos antes del tiempo que Dios nos ha dado ), la depresión, la codicia, la lujuria y la brujería. Pero 1 Juan 3,8 nos dice que, " Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo ". Ahora, en el nombre de Jesucristo tenemos la victoria sobre el diablo y sus acciones, porque Jesucristo las destruyó.

Para deshacer las obras del diablo, el Espíritu Santo reparte el don de discernimiento de espíritus ( 1 Cotintios 12,10). Este don sirve para distinguir lo divino de lo satánico; para reconocer todo tipo de milagros, señales y maravillas engañosas, ya que Satanás usará toda clase de recursos para engañar a los que van a la destrucción ( 2 Tesalonicenses 2,9-10). En Hechos 13,10 vemos como se desenmascara a un obrero del mal, llamado Elimas. 

En este tercer milenio, el incremento de la Nueva Era; hace florecer aun más, fuerzas reales sobrenaturales totalmente satánicas, tales como: clarividencia, psiquismo, hipnotismo, magia, ocultismo, brujería, encantamiento, espiritismo, astrología, proyección astral, etc.. El discernimiento de espíritus tiene la intención de desenmascarar a tales manifestaciones milagrosas y de mostrar tras ellas a Satanás y a sus espíritus malos en acción.

En Filipos una pobre joven " que tenía espíritu de adivinación " ( "pitón ", serpiente, Hechos 16,16) era empleada por " esa serpiente antigua " para obstaculizar la obra del Señor. Después de muchos días de sufrir las bofetadas de este "mensajero de Satanás ", Pablo discernió el mal espíritu y lo echó fuera en el nombre de Jesucristo. De este modo un amo perverso fue privado de sus ganancias, una desdichada mujer fue librada del enemigo y los siervos del Señor se vieron libres de una voz demoníaca que había tratado muy sutílmente de pervertir los propósitos del Todopoderoso. Diferentemente del perverso Elimas, esta pobre joven era un agente involuntario del maligno, el cual se había apoderado de su voz para sus malos fines.

Los demonios hacen daño y, torturan a los seres humanos, con la misma crueldad que en el tiempo de Jesús; por eso es necesario este don espiritual.

 

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