PREDICAR COMO DIOS QUIERE.

" Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión.." (Isaías 58,1).

Estas palabras cobran vida en días de avivamiento. Se necesitan hombres que prediquen el evangelio tal cual está escrito, aunque muchas veces seamos considerados de amargura de espíritu y rudeza de expresión. Las palabras melosas, afeminadas y monótonas que hablan solamente del amor de Dios, del cielo y de sus promesas no contienen el mensaje integral de Dios. Si realmente el Espíritu de amor ha sido derramado en nuestros corazones ( Romanos 5,5), pronunciaremos la verdad, porque el amor pronuncia palabras muy fuertes y da duros golpes al pecado para rescatar las almas del infierno. Seamos bondadosos y tiernos, pero sin modelar la verdad. Tenemos que predicar con tal pasión que las cadenas de la maldad sean deshechas y hacer que las mismas puertas del infierno se estremezcan. Necesitamos predicadores que no teman ser impopulares y que llamen pecado al pecado, infierno al infierno, y a la condenación, eterno castigo en realidad.

La esencia del mensaje de Dios lo encontramos en las palabras del autor de Hebreos 5,12: " Porque la palabra de Dios tiene vida y poder. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más íntimo de la persona; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones

del corazón. "

Los apóstoles predicaron sin temor al hombre: " Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos ? Pedro les dijo : Arrepentíos .." (Hechos 2,37-38). Ellos, oyendo esto, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él " ( Hechos 7,54).

Juan el Bautista fue una voz en el desierto que predicó el arrepentimiento, mensaje que para muchos está obsoleto; sin embargo, Jesucristo, Pablo, Pedro y cualquier predicador lleno del Espíritu Santo, predicará la misma verdad: Arrepentíos y convertíos.

George Champlain era un predicador directo y franco para con los que lo escuchaban. Predicaba sin adornos ni almidón, aunque desagradaba a muchos. En una ocasión, después de haber predicado, fue convocado por algunos hermanos de la iglesia que le dijeron: " Usted ha hablado muy duro el evangelio, muy directo y personal. Esto no nos es agradable ". " No era mi intención herirles, dijo, pero ¿ saben ? Cada vez que predico, lo hago con el fin de herir al diablo. Si, pues, alguien está muy cerca del diablo, desde luego corre el peligro de ser herido también." A muchos no les gusta que se predique del pecado ni de carnalidad, ni menos que se usen palabras como adulterio, tibieza, odio.

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén