Quiero iniciar este tratado contándole una buena noticia. El Espíritu Santo está actuando en todo el mundo hoy día. En la India, aldeas enteras se están convirtiendo a Cristo, aun cuando estos nuevos creyentes enfrentan intensa persecución. En Inglaterra, programas de evangelización están trayendo un fresco aroma de Cristo a una nación hundida en siglos de religión muerta. Por toda África, el cristianismo crece con más rapidez que el islam, a pesar de que muchos gobiernos africanos brindan su respaldo a los musulmanes y hostigan o matan a los cristianos. En China, una nación donde la oposición al cristianismo es intensa y atrincherada, el avivamiento fluye y la iglesia crece, sobre todo, mediante el ministerio de miles de iglesias en hogares, pequeñas pero intensas que, para muchos, parecen asombrosamente similares a las primeras iglesias cristianas de las que leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles 2,46.
No cabe la menor duda que el Espíritu Santo está dedicado a convencernos de nuestro pecado y de nuestra necesidad de la justicia de Dios; pero también quiere llenarnos de su alegría. Como Pablo le dijo a los tesalonicenses: " Cuando les anunciamos la buena noticia, no lo hicimos sólo con palabras. Al contrario, cuando estuvimos entre ustedes dejamos bien claro que tenemos el poder de Dios y que el Espíritu Santo actúa por medio de nosotros, para el bien de ustedes.
Ustedes, siguieron nuestro ejemplo y el de nuestro Señor, y aunque sufrieron mucho, recibieron ese mensaje con la profunda alegría que da el Espíritu Santo " ( 1 Tesalonicenses 1, 5-6).
Quiero darle una palabra de esperanza a todos aquellos que ven que las cosas se tornan negras, que los conflictos económicos se ven sin solución, a los padres y madres que se están dando vencidos con respecto a sus hijos, a los matrimonios sin esperanza, a los que luchan contra tentaciones que hace años los atormenta. No se dejen atrapar por la desesperación y la derrota. No empiecen a creer que Dios no puede hacer lo que puede hacer. Dios es un Dios de milagros.
En Job 38, 22, leemos: " ¿ Has entrado tú en los tesoros de la nieve, o has visto los tesoros del granizo, que tengo reservados para el tiempo de anugstia, para el día de la guerra y de la batalla ?. Dios tiene tesoros de granizo y nieve para ti (tus bendiciones), los ha reservado para tiempos de problemas y sufrimiento. Dios usó el granizo para ayudar a que Josué y los israelitas ganaran una batalla ( Josué 10,11). Satanás es un ladrón, un asesino, que quiere robarle su dinero, su paz mental, su salud, su familia, etc.; pero hoy, te inivto para que en el nombre de Jesucristo ate a Satanás y, desate de los tesoros del granizo y la nieve, tus bendiciones (Mateo 16,19).
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