ESTE MUNDO NO ES MI HOGAR.

La falta de relación con el cielo hace que el cristianismo se vuelva aburrido y mundano. Los afanes de este mundo no son más que trampas y pozos mortales. Jesús aseguró que " los afanes de este mundo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa " (Marcos 4,19). De modo parecido, el apóstol Juan escribe: " Todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre " ( 1 Juan 2,16). "Mas nosotros tenemos la mente de Cristo" ( 1 Corintios 2,16). Podemos dirigir nuestros corazones hacia la gloria eterna del cielo, y no hacia las cosas de este mundo, ya que, inevitablemente, éstas acabarán convirtiéndose en nada. "Tenemos una nueva ciudadanía que está en los cielos" (Filipenses 3,20), "unos nuevos intereses , buscando y poniendo la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra " (Colosenses 3,1), y un " nuevo lugar, el cielo, donde la polilla ni el moho destruyen, en el cual depositar nuestros tesoros," ( Mateo 6,19-20). Nuestra meta, pues, no debería ser acumular posesiones en este planeta. Nuestra verdadera riqueza - nuestra recompensa eterna - se encuentra en el cielo ( Mateo 5,12). No somos más que " extranjeros y peregrinos sobre la tierra " ( Hebreos 11,13).

Aunque parezca mentira, he oído decir a algunos cristianos que no quieren ir al cielo hasta que hayan disfrutado de todo lo que la vida les puede ofrecer. Cuando ya se hayan agotado todas las posibilidades de diversión en esta tierra o cuando la edad o las enfermedades les impidan seguir disfrutando, entonces, según ellos, ya estarán listos para ir al cielo. Hasta le piden a Dios: " Señor, no me lleves todavía al cielo, ¡ que ni siquiera he estado en Hawai ! ".

Si vives de una manera que no persigue el amor por las cosas del cielo, nunca estarás preparado para ir al cielo. Primera de Juan 2, 15 declara: " No quieran ustedes ser como los pecadores del mundo, ni tampoco hacer lo que ellos hacen. Quienes lo hacen, no aman a Dios el Padre ".

Algunas personas que dicen conocer a Cristo aman tanto al mundo que en realidad, sinceramente, habría que pensar seriamente si es posible que sean ciudadanos del cielo.

El cielo debería ser el blanco de la visión del mundo de los cristianos. Aunque hay quien se burlaría diciendo que no es más que " evasión de la realidad ", lo cierto es que eso es lo que nos exhorta la Biblia: " Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra " ( Colosenses 3,2). El apóstol Pablo fue quien escribió este mandato, y su enfoque en ningún momento es evasivo.

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén