Es necesario que recordemos que la muerte no es de Dios. La muerte es la maldición que sobre este mundo - y sobre todo el universo - trajo el pecado. Pero la buena nueva es que, para el cristiano, la muerte no es el fin. Es sólo otra etapa de la vida. Cuando un cristiano muere, pasa inmediatamente a una vida eterna gloriosa. La Biblia dice: " Sorbida es la muerte en victoria " (1 Corintios 15,54). Estoy convencido de que si la gente le prestara más atención a la muerte, la eternidad y el juicio, se viviría más santamente en la tierra.
El cristiano sabe que tiene vida eterna: " Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida " ( 1 Juan 5,11-12).
Aquellos que no tienen a Jesucristo en sus corazones han de pasar la eternidad separados de Dios. La Biblia tiene mucho que decir acerca del infierno, aunque hasta hace poco este tema había desaparecido de nuestros púlpitos.
Si aceptamos que un día, tarde o temprano, tendremos que hacerle frente a la muerte, ¿ no debiéramos estarnos preparando mientras estamos vivos ? Un rey de Israel llamado Ezequías se encontraba muy enfermo. El profeta Isaías lo visitó y le dijo: " Ordena tu casa, porque morirás " ( Isaías 38,1).
Yo no soy profeta, pero admito que Isaías le dio un buen consejo al rey. Demasiadas personas no se han ocupado de poner su casa en orden. ¿Cuánto tiempo nos queda de vida ? Al rey Ezequías le prolongaron la vida por quince años. A muchos de nosotros nos retrasan la muerte. Puede ser que el médico diga: " Usted probablemente ha de vivir veinte años más ". Quizás Dios no ha terminado con nosotros todavía. Pero ni siquiera los conocimientos médicos más avanzados pueden ayudarnos a determinar cuánto tiempo habremos de vivir.
La Biblia nos enseña que Dios sabe el momento exacto en que cada persona ha de morir. " En tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas " ( Salmo 139,16). Y en Job 14,1-5, dice: "Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: le pusiste límites, de los cuales no pasará ".
Nuestros días están contados. Una de las metas principales de nuestra vida debería ser el prepararnos para el día en que nos toque a nosotros. Ordena tu casa. Ordena tu vida. Ordena todos tus asuntos. Ponte en paz con Jesucristo y con demás, pues nuestros días están contados .
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