NUESTRA VIDA NO TERMINA EN EL CEMENTERIO.

La Biblia nos enseña que la vida es como una sombra, como una fugaz nube que se desplaza entre la tierra y el sol. Dice el salmista: " Dios mío, hazme saber cuál será mi fin, y cuánto tiempo me queda de vida; hazme saber cuán corta es mi vida. Me has dado una vida muy breve, ¡ tan breve que no es nada para ti ! ¡ Nadie dura más que un suspiro ! Nuestra vida es pasajera; de nada nos sirve amontonar riquezas si al fin y al cabo otros se quedarán con ellas...... Para ti soy un peregrino; estoy de paso por esta vida, como mis antepasados. " ( Salmo 39, 4-6. 12).

Las Sagradas Escrituras afirman que Dios sabe el momento exacto en que morirá cada persona: " Todos nosotros, nos gastamos como zapatos, como vestidos que se come la polilla. Es muy corta nuestra vida, y muy grande nuestro sufrimiento. Somos como las flores; nacemos, y pronto nos marchitamos; somos como una sombra que pronto desaparece.... Nuestra vida tiene un límite; has decidido cuánto tiempo viviremos. ( Job 13, 28 y 14, 1-5 ).

La Biblia nos recuerda que nuestros días son como hierba: " Nuestra vida es como la hierba, que pronto se marchita; somos como las flores del campo; crecemos y florecemos, pero tan pronto sopla el viento, dejamos de existir y nadie vuelve a vernos " ( Salmo 103, 15-16). Se nos exhorta a aprovechar el tiempo, porque los días son malos.

En Efesios 5,16 leemos: " Aprovechen cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos ". El mundo no es un hogar permanente; es solamente una morada temporal. En 1 Crónicas 29, 14-16 leemos: " Dios nuestro, todas estas riquezas que hemos dado para construirte un templo, en realidad te pertenecen a ti. Son tuyas; tú nos diste todo, y ahora sólo te regresamos lo que de ti habíamos recibido. Además, delante de ti, mi pueblo y yo somos como gente sin patria, que va de un lado a otro, como antes lo hicieron nuestros antepasados. Nuestra vida es como una sombra sobre la tierra, sin esperanza alguna " .

La vida es una gloriosa oportunidad si la utilizamos en prepararnos para la eternidad. Si fracasamos en esto, aun cuando triunfemos en todo lo demás, nuestra vida habrá sido un total fracaso. No hay escape para el hombre que desaprovecha su oportunidad de prepararse para su encuentro con Dios.

Cuando nuestro cuerpo muere y termina nuestra existencia terrenal, el alma o espíritu del creyente vive para siempre. Dentro de cien años, a contar del día de hoy, estaremos más vivos que en este preciso instante. La Biblia enseña que la vida no termina en el cementerio. Hay una vida futura con Dios para quienes depositan su confianza en Jesucristo.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén