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¿ POR QUÉ LOS CLAVOS EN LAS MANOS DE JESÚS ?

Número 690

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Recordemos los lugares donde Jesús derramó sangre: 1- En Getsemaní; allí Jesús recuperó nuestra fuerza de voluntad. 2- Al ser azotado; las llagas de Jesús nos devolvieron la salud. 3- A través de la corona de espinas; allí se nos devolvió la prosperidad 4- Sus manos perforadas nos devolvieron el dominio sobre las cosas que tocamos.

El cuarto lugar del que Jesús derramó sangre, fueron sus manos, que los soldados atravesaron para clavarlo a la cruz. Por medio de la sangre derramada por sus manos perforadas con los clavos, Dios dice que todo aquello sobre lo que pongamos las manos, Él lo va a hacer prosperar. Por ejemplo, Potifar observó que, a pesar de que José era esclavo, tenía éxito y prosperaba, " y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano " ( Génesis 39,3). Por eso, el diablo no quiere que usted ponga las manos sobre las cosas y tome autoridad sobre lo que le pertenece a Dios y a su pueblo.

Antes de la caída de Adán, el propósito de Dios al crearnos era que tuviéramos autoridad y dominio sobre toda la tierra: " Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra ..." ( Génesis 1,26-28).

Dios puso toda autoridad en las manos de Adán y Eva, pero cuando Adán lo desobedeció, esa autoridad nos fue quitada, y Satanás se convirtió en el dios de este mundo. Comenzó a ser él quien daba las órdenes. Cuando Jesús fue crucificado, derramó su sangre mientras le atravesaban las manos, para que usted y yo recuperáramos nuestro dominio y fuéramos vencedores. Nuestra autoridad ha sido redimida por medio de la sangre que derramaron las manos de Jesús.

Cuando sangraron las manos de Jesús, el dominio les fue devuelto a los hijos de Dios. Eso significa que cuanta maldad encontremos, tenemos la autoridad en el nombre de Jesús para hacerla inofensiva: " Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán". ( Marcos 16,18).

Usted necesita imponerles manos a sus hijos, cubrirlos con la sangre de Jesús, y decir: " Rompo la iniquidad en mis hijos. Rompo la iniquidad en mi familia ". Necesita imponerle manos a la almohada de su hijo, y declarar que él va a servir a Dios. Necesita imponerle manos a la escuela de sus hijos, y cubrirla con la sangre de Jesús. Si su cónyuge no es salvo, imponga manos sobre su almohada, y libere la unción del Espíritu de Dios. Tome autoridad sobre esos demonios de iniquidad y la sangre de Cristo romperá esa iniquidad.

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