EL DON DE REPARTIR.

En Romanos 12, 6-8 leemos: " De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que REPARTE, hágalo con sencillez;".

El apóstol Pablo hace una lista de dones espirituales, entre los que se incluyen los de profecía, servicio, repartir (dar) y misericordia. Estoy convencido que de estos dones, en el que menos se piensa en nuestra iglesia occidental es en el de REPARTIR.

Vemos continuamente el don de enseñar y sabemos qué aspecto tiene. Oímos testimonios acerca de sanidades milagrosas, matrimonios restaurados, y casi todo menos las reparticiones. Sabemos de guerreros de oración y expertos en Biblia, pero es raro que oigamos historias sobre personas que le dan al Señor la mayor parte de sus ingresos.

En 2 Corintios 8, 1-3 , el apóstol Pablo nos habla de un pueblo que disfrutaba del don de repartición: "Ahora, hermanos, queremos contarles cómo se ha mostrado la bondad de Dios en las iglesias de Macedonia. A pesar de las pruebas por las que han tenido que pasar, son muy felices; y a pesar de ser muy pobres, sus ofrendas han sido tan generosas como si fueran ricos. Yo soy testigo de que han ofrendado espontáneamente según sus posibilidades, y aun más allá de ellas ".

¿ Sabe usted porqué Dios le ha bendecido y le va a bendecir más ? Dios, en este momento, en su soberanía lo ha levantado y le va a seguir bendiciendo, porque quiere que usted sea parte de su grupo de repartidores. No es un accidente que usted viva en este tiempo y lugar de la historia. Recuerde que el Dios providente te ha encomendado " que tu abundancia supla la escasez de otros " ( 2 Corintios 8,14). " Así hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente " ( 2 Corintios 9, 10-11).

Haga un pacto de dador con Dios, un pacto de generosidad entre usted y Dios: 1- Reconoce que tú dinero y posesiones son de Él. Que usted es su administrador, su repartidor. 2- Aparta las primicias - comenzando por lo menos, o sea el diez por ciento- de todo lo que reciba, tratándolo como santo y como propiedad exclusiva del Señor. Haga esto en obediencia a Malaquías 3,6-12. 3- Después de dar el diez por ciento de tus ingresos, aparta para el Señor tus ofrendas, según las posibilidades. 4- Haz un compromiso de no meterse en deudas para no amarrar el repartir.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

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