EL CRISTO DEL MILAGRO.

Aquí está una de las declaraciones más maravillosas de la Biblia: " Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos " ( Hebreos 13,8).

Este es el Jesús que caminaba en las playas de Galilea, sanaba a los enfermos, curaba a los leprosos y resucitaba a los muertos.

Es el mismo que perdonaba a los pecadores y aliviaba a los oprimidos. El es el Hijo de Dios que vino al mundo para salvar a los pecadores ( 1 Timoteo 1,15; Lucas 19,10).

Este Jesús es hoy el mismo que era en el tiempo de la Biblia.

Su poder es hoy el mismo que tenía entonces.

Su ministerio no es diferente ahora de aquel ministerio.

Cuando usted lea los evangelios del Señor Jesucristo; recuerde esto: Dios quiere que usted crea que todo lo que Cristo hizo por su pueblo en aquel entonces, Él lo hará por usted hoy. Cristo, El que caminó por las playas de Galilea, está justo a su lado en este preciso momento.

Él está allí para sanarle si usted está enfermo, salvarle si usted es un pecador, aliviarle si está oprimido, ayudarle si está en necesidad.

 

Jesús, quien sanó a los enfermos y dio vista a los ciegos, todavía tiene compasión por los que sufren en la actualidad. Él, que bendijo a los pobres y perdonó a los pecadores en aquel tiempo remoto, es todavía, el Salvador.

Si la gente pudo ir a Él y recibir Su misericordia en el tiempo de la Biblia, usted o yo también podemos acercarnos a Él y conocer Su misericordia.

Si las promesas de Dios eran buenas en la época bíblica, lo son igualmente para hoy.

Si el leproso pudo postrarse delante de Jesús y recibir sanidad entonces ( Marcos 1,40-42), un leproso puede inclinarse ante Él y ser milagrosamente sanado ahora.

Si los paralíticos pudieron levantarse y caminar cuando Él les mandó hacerlo ( Marcos 2,9-12), los paralíticos de hoy pueden ser instantáneamente sanados a través de Su poder y Su palabra.

Si los incrédulos podían ser salvos, perdonados de sus pecados y renacidos a una nueva vida en aquel tiempo ( Juan 3,3-7; 2 Corintios 5,17; Efesios 2, 8-9; Tito 3,5-6), también pueden ser cambiados por Su poder hoy. ¡ Cuán feliz soy de saber que Jesucristo, el Hijo de Dios, no ha cambiado ! La gente cambia, las naciones y los gobiernos varían. Pero Jesucristo es el mismo ayer, y hoy.

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

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