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EL PURGATORIO, FRAUDE RELIGIOSO.

Número 462

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ROMA enseña que las almas bautizadas que no pueden entrar inmediatamente al cielo ( que son virtualmente todas ), y que no son tan malas como para ir al infierno, van a un lugar llamado "purgatorio ", en el momento de la muerte.

Los primeros cristianos del Nuevo Testamento nunca profesaron creer en un sitio como el purgatorio. La idea del purgatorio y oraciones por almas para que salgan de él no eran conocidas en la iglesia profesante de ninguna forma hasta el año 600 después de Cristo, cuando el papa Gregorio el Grande hizo declaraciones de un tercer estado, un lugar para la purificación de las almas antes de su entrada al cielo. Esto no fue aceptado como dogma católico sino hasta 1459, en el Concilio de Florencia. Noventa años más tarde, el Concilio de Trento confirmó este dogma maldiciendo a aquellos que no aceptaran tal doctrina.

No hay ninguna base bíblica para el castigo de creyentes en ningún tipo de purgatorio. La Biblia dice lo opuesto : " Que no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús " ( Romanos 8,1). El dogma del purgatorio contradice la enseñanza del Nuevo Testamento, de la completa redención de los creyentes solo por la gracia de Dios ( Romanos 3,22-23; Efesios 2,8 : 2 Timoteo 1,9 ).

Todavía hoy en día se hacen pagos, al igual que en el antaño, para que un sacerdote " ore por un ser amado para sacarlo del purgatorio ". La idea de que podemos asegurar la salvación de uno de nuestros seres queridos por medio del pago del dinero, es una realidad hoy día a través de las misas por los difuntos.

Ya sea pagano, papal, no católico o pentecostal, no hay sacerdote o predicador que pueda garantizar la salvación de nadie, vivo o muerto, por la cantidad de dinero que haya dado para oraciones a su favor. ¡ Dios no se deja comprar con dinero ; esto es algo que Él aborrece ! Ningún hombre puede hacer esto y ser honesto, porque el dinero no puede comprar las bendiciones ni los dones de Dios. Pedro sabía esto cuando Simón el mago pensó que podía " comprar " el don de Dios con dinero. Pedro le reprendió: " Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se compra con dinero " ( Hechos 8,20). La Biblia expone que el dinero no puede comprar la salvación o dones de Dios.

Creer que a través del pago de la celebración de una misa a favor del difunto para acortar considerablemente el tiempo que éste tiene que pasar en el purgatorio, es basarse en un concepto de un Dios tirano y pagano , que libera a las almas de sus tormentos por el dinero pagado por misas e indulgencias, y no por misericordia.

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