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El Periódico La Nación, del lunes 7 de julio del 2003, página 16 A, reporta de un aumento de violencia dómestica en el Cantón de Pérez Zeledón. Según el estudio, en abril se reportaron 112 casos, en mayo la cifra aumentó a 162 y en junio se atendieron 126 situaciones de agresión intrafamiliar, en su mayoría causadas por consumo de alcohol y otras drogas.
La familia sufre luchas internas: los vicios, la infidelidad, el maltrato, la violencia, la ruptura, el abandono, la soledad, el divorcio, el olvido ... en una palabra, la desintegración familiar.
¿ Quién no conoce los casos tan dolorosos de mujeres abandonadas por no ser tan jóvenes y bonitas como antes ? Una mujer decía : " MI DELITO FUE HABER SEGUIDO CUMPLIENDO AÑOS ". Otras por ser estériles, han sido condenadas a sufrir una doble soledad.
Una joven madre, de San José, tiene dos hijos que por una extraña enfermedad están postrados en sillas de ruedas. Su esposo y padre dijo estas palabras: " Me voy, ya no soporto estar cuidando a esos inválidos, si tú quieres te vienes conmigo o te quedas para sufrir con ellos ". Por supuesto que ella se quedó. Pero, cuánto dolor ha causado a su familia la dureza del corazón de este hombre.
Una mujer de 40 años, compartió lo humillada que se sentía al saber que su esposo la abandonó, pero no por irse con otra mujer, sino para unirse a otro hombre.
Cuántos hombres han sido abandonados por sus esposas por el delito de no ganar el mismo dinero que ganaban antes, y acusándolos de incapaces, fracasados, estresados o poco románticos; y los han sustituido por aventuras amorosas.
Recuerdo el caso de un niño de 10 años, que al narrar las golpizas de las que era víctima su madre, entre lágrimas decía : " Quiero crecer. Quiero ser hombre para matar a mi papá ".
La Biblia dice en Juan 4, 13-14 : " El que beba de esta agua volverá a tener sed; en cambio, el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed. El agua que yo le daré se hará en él manantial de agua que brotará para vida eterna ". La mujer le dijo : " Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni tenga que volver aquí a sacarla ".
Cuánta sed hay por no recibir del esposo-a, el afecto, el amor, la consideración, el apoyo, la atención. Cuántas heridas, resentimientos, agresiones físicas, verbales o psicológicas. Señor, dame de tu agua para perdonar, para que sea limpio-a de tanto dolor que hay en mi corazón.
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