Donar

VESTIRSE DE LAS OBRAS DE LA LUZ.

Número 931

ImprimirCompatir por email

«Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con las obras de la luz " (Romanos 13, 12).

Oscuridad y luz: una oposición elocuente, habitual en todas las culturas y todas las religiones. La luz simboliza la vida, el bien, la perfección, la felicidad, la inmortalidad. La oscuridad remite al frío, lo negativo, el mal, la muerte. El apóstol Pablo recuerda a los fieles de Roma que el cristiano no tiene nada que hacer con un pasado "oscuro", hecho de impureza, injusticia, maldad, codicia, malicia, envidia, rivalidad, engaño... (Romanos 1, 24 al 31).

Actualmente se prefiere no hablar del demonio, se tiende a olvidarlo y a decir que no existe, cuando en realidad está y sigue fomentando guerras, tragedias, violencias de todo tipo.

"Abandonemos": una acción que implica hacerse violencia, cuesta, exige coherencia, decisión,valentía, pero que resulta necesaria si queremos vivir en el mundo de la luz.

No basta, entonces, con renunciar, "despojarse" del mal; es necesario "vestirse con las obras de la luz", es decir, como explica Pablo más adelante, "revestirse del Señor Jesucristo", dejando que sea él el que viva en nosotros. (Romanos 13, 14) También el apóstol Pedro invita a "compenetrarse" de los mismos sentimientos de Jesús. (ver Pedro 4,1).

Imágenes fuertes, sin duda, porque dejar vivir a Cristo sabemos que no es fácil, quiere decir reflejar en nosotros sus mismos sentimientos, su modo de pensar, su forma de actuar; significa amar como él ha amado y el amor es exigente, requiere lucha continua contra el egoísmo que está dentro de nosotros. Pero, como recuerda la primera carta de Juan, no hay otro camino para llegar a la luz: "El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido" (1ª Juan 2, 10 al 11).

Esta Palabra de vida es una invitación a la conversión, a pasar continuamente del mundo de las tinieblas al de la luz. Repitamos entonces nuestro no a Satanás y a todas sus lisonjas, y volvamos a decir nuestro sí a Dios, tal como lo hemos pronunciado el día de nuestra aceptación a Cristo.

¿Quieres leer más?
Visita otros tratados de este tema

Oración de aceptación en audio:

Comentarios en Tratados del sitio

Casa de Oración
Ayudar a cuba

¿Deseas ayudar a Cuba?

Lee el mensaje ¿Como puedes ayudar al ministerio en Cuba?

No deseo leerlo