LA ORACIÓN GENEROSA

He encontrado que se realizan más curaciones y milagros cuando hacemos una oración generosa que con cualquier tipo de oración. A muchas personas se les oye decir: " Si Dios me concede tal o cual cosa, voy a dejar de fumar, voy a hacer esto o aquello ". Este es un clásico ejemplo de una oración egoísta, que de generosa no tiene absolutamente nada y que por tanto no es adecuada para conseguir lo que se quiere.

La sanación ni los milagros se compran. No podemos comercializarlos a trueque de propósitos o de actos buenos. Es fruto del amor misericordioso de Dios, y por esto, nuestra principal actitud debe ser del agradecimiento y la generosidad.

La oración generosa es aquella en la que le pedimos a Dios que haga lo que a Él le parezca más oportuno para su gloria. No se le pide algo en concreto, sino " lo que Él quiera ". Querer su querer.

En esta oración no pedimos algo para nosotros, sino que Él haga lo que crea debe hacer para su gloria. Pedimos que Él sea más conocido, bendecido y alabado. Carlos de Foucold compuso una hermosa oración generosa: " Padre

me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Por todo lo que hagas de mí, te doy gracias. Estoy dispuesto a todo, acepto todo, con tal de que tu voluntad se haga en mí ".

Jesús dijo que oráramos diciendo: " Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo " ( Mateo 6,10). Él mismo oró así en el Huerto de los Olivos: " No se haga mi voluntad, sino tuya " ( Lucas 22,42), y culminó entregándose sin condiciones a su Padre en la cruz cuando le dijo: " Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu " ( Lucas 23,46).

San Pablo nos invita a tener esta confianza ya que todo concurre para bien de los que aman a Dios ( Romanos 8,28).

Santiago 4, 2-3, por su parte, es muy claro cuando nos descubre el por qué no alcanzamos lo que pedimos : " En realidad, ustedes no tienen porque no piden. Y si piden algo, no lo consiguen porque piden con la mala intención de derrocharlo después en sus placeres. Santiago nos dice que la oración consigue los bienes que nos permiten cumplir mejor con el plan de Dios. Pero nuestras oraciones no serán escuchadas si el amor del mundo suplanta a Dios en nuestro corazón. No podemos pedir a Dios que nos ayude a satisfacer peticiones egoístas.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

Oración en audio Bajar oración