PERDÓN Y SANACIÓN

Una señora estaba invadida por la artritis. Para caminar necesitaba de la ayuda de las muletas. Ella manifestaba odio a su nuera, quien estaba casada con su único hijo, mientras que por otro lado tenía un gran amor por su único nieto.

Después de hacer oración de sanación interior y de alabar a Dios por ese nieto tan precioso, la señora se dio cuenta que gracias a su nuera tenía un nieto tan lindo. Al final de unas horas de oración, la señora se fue a su casa muy restablecida llevando en sus manos sus propias muletas. Había perdonado y sanado.

El perdón es una decisión. Es algo independiente de sentir o no sentir. Me decido a perdonar aunque no sienta. Catherine Marshall en su libro " Algo Más " cuenta que ella y su marido tenían dificultades que parecían obstaculizar sus oraciones.

Entonces decidieron tomar al pie de la letra las palabras de Jesús: " Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano ( Mateo 5,23-24). Todos los días escribían en un papel cualquier queja que tuvieran contra alguien; lo leían en voz alta y

rompían el papel.

El autor sagrado nos previene: " No digas: voy a devolver el mal. Tú confía en Dios y él te salvará ( Proverbios 20,22). Es decir, no tomes por tu cuenta la venganza. Confía tu causa al Señor y vence el mal haciendo el bien ( Romanos 12, 19-21). Y cuando se pongan de pie para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que el Padre del Cielo, Padre de ustedes, les perdone también sus faltas " ( Marcos 11,25-26).

En una oración de curación que se realizó en la Iglesia de Chinandega, Nicaragua, se presentó un joven soldado con muletas, por un problema en una de sus piernas. Al orar por él se notó que tenía mucho odio por el exgobernante de Nicaragua el general Somoza. Se le sugirió que ante todo perdonara a Somoza como principio de una buena curación. El soldado se negó.

Después de un diálogo, el muchacho dijo: " Voy a perdonar, porque me estoy dando cuenta de que yo creía que Somoza estaba equivocado. Pero, a lo mejor, el diría que el equivocado era yo. Así que me decidí a perdonarlo ". En ese momento el joven soldado experimentó un calor en su pierna y la desaparición del dolor, pudiendo caminar sin dificultad y dejar sus muletas.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

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