EN CRISTO TODO TIENE SENTIDO

Se lo he dicho todo para que tengan paz en mí. Ustedes encuentran persecusiones en el mundo, pero ¡ sean valientes ! Yo he vencido al mundo. ( Juan 16,33).

En numerosas ocasiones, la lluvia que cae se parece mucho al huracán Hugo, de 1989. Los vientos de esa tempestad hicieron pedazos la vida de muchos al pasar con su furia. Es posible que pensemos que alguna gente lo tiene todo, pero si conociéramos sus vidas descubriríamos que no todo ha sido color de rosa y que tienen problemas, como todo el mundo.

A veces la vida le da rosas a una persona; y a otra, sólo espinas. Pero el primero puede herirse con una espina escondida entre las rosas, mientras que el último puede que encuentre rosas entre las espinas.

El cómodo mundo en que Gretchen vivía se deshizo en un instante. Si no hubiera sido por la fe que tenía en Dios, hubiese permanecido escondida en un cuarto oscuro por el resto de su vida. Su rostro estaba horriblemente desfigurado. No cabía duda de que había tenido un horrendo accidente : le faltaba un ojo, le habían hecho cirugía plástica para reconstruirle la nariz; el cutis lo tenía marcado

y le faltaba un brazo. Aún así, su belleza era manifiesta. El fulgor de su fortaleza interior no era artificial.

El mundo de Gretchen cambió una mañana, en 1982, cuando un automovilista borracho le hizo perder el control de su automóvil, la lanzó al otro lado de la autopista, donde el auto estalló y quedó envuelto en llamas. Su madre murió al instante. Gretchen fue rescatada milagrosamente de entre las llamas.

Antes de ese día espantoso, Gretchen había vivido una vida esplendorosa. Era una mujer preciosa; adinerada; y tenía un esposo atento. La vida que había vivido era un sueño de toda mujer. Y en la pesadilla en que se vio envuelta lo perdió todo, pero ganó mucho más de lo que había perdido.

Cuando se enteró que su rostro estaba desfigurado no quería que nadie la viera. Su único compañero era la televisión. Fue en una campaña televisada, que ella entregó su vida a Cristo. Después de 7 años de estar recluida en su casa, se dio cuenta que no podía seguir escondida. Sabía que Dios la había salvado para algo. Entonces fue que empezó a hacer trabajo voluntario en un centro de rehabilitación y colaborando con miles de personas.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

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