LOS CELOS Y RESENTIMIENTOS PUEDEN DESTRUIR UNA FAMILIA
Tratado
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LOS CELOS Y RESENTIMIENTOS PUEDEN DESTRUIR UNA FAMILIA

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La palabra de Dios dice en Mateo 6, 14-15. "Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; pero si no perdonan a otros , tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados ".

Una mujer joven amenazaba con arruinar su matrimonio. A ella le resultaba casi imposible responder con amor a su esposo. En lugar de eso, sentía resentimiento y temor al toque de él. La verdad era que ella amaba a su esposo, y no podía comprender su propia conducta. No importaba lo mucho que se empeñara, pero no podía cambiar.

Mientras ella hablaba, comencé ( un consejero espiritual) a representarme el cuadro de una niñez extremadamente infortunada. Su padre la había maltratado y golpeado repetidas veces. Cuando ella procuró esconderse debajo de la cama él la sacó arrastrándola del cabello para castigarle todavía más. El temor y la amargura habían emponzoñado su corazón durante años, hasta que llegó a sentir repulsión hacia todos los hombres, incluyendo a su esposo. Además se sentía culpable por aborrecer a su propio padre , aun cuando había reprimido tanto su rencor como su culpa, a tal punto que muy raras veces pensaba ya en ello.

La joven dama pudo aceptar el perdón de Dios para su actitud no perdonadora, y comprender que Dios también perdonó a su padre. Cuando pudo perdonar a su padre, el temor y el resentimiento hacia su marido desaparecieron , y se halló en libertad para responder a su amor.

A menudo la raíz de nuestros actuales problemas familiares puede hallarse en experiencias dolorosas de nuestra infancia. Tal vez una experiencia difícil con uno de nuestros padres, con un hermano o hermana todavía nos persigue. Las heridas antiguas dictan nuestra conducta y hasta que somos sanados seguimos hiriendo a aquellos que más deseamos amar.

Un hombre contó de cómo sus sospechas y CELOS estuvieron a punto de ahuyentar a su esposa. Cuando era niño había sentido una gran ira y vergüenza por causa de la promiscuidad de su madre, y jamás había podido perdonarla. Esta actitud no perdonadora hacia su madre le había conducido a vigilar cada uno de los movimientos que hacía su esposa, esperando descubrir que ella era infiel. Tan pronto como pudo perdonar a su madre, las sospechas hacia su esposa se desvanecieron.

Sin darnos cuenta, podemos trasladar nuestros sentimientos del pasado a nuestras relaciones del presente. Con desventajas como ésa, no es de extrañarnos que muchos de nosotros tengamos dificultades.

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