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CUMPLAMOS LAS PROMESAS HECHAS A DIOS

Número 293

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" i Ay de tí. que saqueas, y nunca fuiste saqueado:

que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo ! Cuando acabes de saquear, serás tu saqueado ; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti " ( Isaías 33,1). Isaías se refiere aquí a los asirios que según parece, siempre faltaban a su palabra pero exigían que otros cumplieran la suya. Exigían de los demás la justicia que ellos mismos no estaban dispuestos a vivir.

Lamentablemente, hoy en día hay pocas personas en que uno puede confiar. Muchos se comprometen a hacer cierta cosa, pero no se preocupan por cumplir con su compromiso. Ven como poca cosa, el romper sus votos o compromisos. En cambio, para Dios no es así. Para él, es asunto serio quebrantar un voto. " Cuando haces voto al Señor tu Dios. no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará el Señor tu Dios de ti. y sería pecado en ti " ( Deuteronomio 23.21). La Palabra de Dios es verdad, y ella establece que es pecado quebrantar los votos que hacemos ante Dios. Somos responsables de los votos y compromisos que hacemos. Tanto es así que la Biblia también nos dice : " Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas " (Eclesiastés 5,5). La naturaleza de Dios es fidelidad. Dios nunca ha cambiado, no cambia, y nunca cambiará. Por eso podemos tener perfecta confianza en lo que

él nos dice. El exige que sus hijos también sean personas de confianza. Debe ser una característica que destaca al hijo de Dios. Los demás deben poder confiar en lo que nosotros decimos. De no ser así. Dios nos llamará a cuentas por el pecado de no cumplir lo que prometimos.

Pero así como en los días del profeta Isaías. nuestra tendencia hoy día es la de exigir de otros lo que nosotros mismos no cumplimos. Rápidamente criticamos o otros cuando fallan pero no usamos las mismas medidas para juzgarnos a nosotros mismos. Según el versículo en Isaías, esto traerá juicio de Dios sobre nosotros. Jesús lo confirmó cuando dijo : '* No juzguéis, para que no seáis juzgados " ( Mateo 7,1)

La medida que Dios ha puesto para nosotros sus hijos es la honradez y la fidelidad en todo lo que hacemos. Esa es la medida con la que nos juzgará Dios en el Tribunal de Cristo (Premios o no Premios). Así que, tenemos que tomar en serio lo que Dios espera de nosotros. Debemos proponernos con la ayuda del Espíritu Santo, cumplir con las promesas que hacemos y a la vez pedir perdón por las promesas que no hemos cumplido. Debemos ejercer el mismo juicio que exigimos para los demás también para nosotros mismos.

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