LA VIDA ES CORTA

Muchos recordarán el tristemente conocido caso del artista Christopher Reeve, quien saltó a la fama cuando representó el personaje de “Supermán”. En la vida real era un hombre con muchas riquezas y excelente salud, tenía delante de él todo lo que este mundo podía ofrecer. Era un experto jinete y amante de la equitación, pero en un segundo sucedió lo impensable, cae de su caballo y queda cuadrapléjico, condición que lo llevó después de una larga lucha por la vida, y a su muerte a tan temprana edad.

Salomón, el hijo de David, fue uno de los reyes más importantes que jamás hubo. Tenía tanta riqueza que los dignatarios que lo visitaban salían de su presencia sobrecogidos. Tenía un palacio muy caro, mil concubinas, banquetes a diario, innumerables viñedos y jardines exuberantes, y el respeto de la multitud. Salomón tuvo más éxito en el mundo que el que cualquiera de nosotros podría anhelar tener jamás, pero cuando se acercaba el final de su vida llegó a la conclusión de que había estado persiguiendo vanas ambiciones (Eclesiastés 2:10–11). También escribió: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero” (Eclesiastés 5:10). Aunque se suponía que lo tenía todo, al irse debilitando sus ojos se dio cuenta que todas sus posesiones y placeres materiales no lo validaban ni daban significado alguno a su vida.

Cuando Billy Graham estaba entrando en sus ochenta y tantos años de edad, un entrevistador le preguntó qué le había sorprendido más acerca de la vida. Sin titubear, el doctor Graham contestó: «Lo breve que es». Mientras más edad tenemos, con mayor rapidez parecen caer las arenas del tiempo en el reloj de arena.

Cuando estemos frente a Dios no seremos evaluados por cómo nos hayamos comportado con las acciones de la bolsa o, por cuántos invitados hayamos podido recibir en nuestras mansiones en una sola noche. No llevaremos nuestros estados contables a la eternidad. Salomón resumió este concepto cuando escribió: “Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano” (Eclesiastés 5:15).

 

Salomón también se dio cuenta de que al hombre se le dio la oportunidad de entender las realidades eternas. Él escribió en Eclesiastés 3:11: Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. 

 

Cuán importante es prepararnos para esa eternidad que se acerca inexorablemente. ¿Hemos arreglado nuestras cuentas con el Señor? En cualquier momento, sin previo aviso, partiremos a ese viaje sin retorno.

 

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén