EL PRIMER TRAGO

El Primer Trago Todo alcohólico comienza con un primer trago. Quizá se dio ese primer trago para complacer a un amigo, o por mera curiosidad o porque estaba pasando por alguna pena o problema y quiso olvidarlo.

Ese primer trago lo llevó a otro y a otro y cuando se dió cuenta ya no podía dejar de beber. Entonces comenzaron los problemas más serios a aparecer, casi todo el dinero se lo gastaba en beber alcohol, perdió su trabajo, los problemas de salud comenzaron a empeorar (el hígado, la presión, los nervios, el corazón y otros más). El hogar se convirtió en un infierno, gritos, maldiciones, golpes para sus familiares, la paz se esfumó del hogar y todos temían la llegada de la hora cuando entrara a la casa, la persona que estaba atada por las horribles cadenas del alcohol.

Quizá las palabras que hasta aquí hemos compartido describan su vida, amado lector, o la vida de alguien a quien Ud. ama o estima. Quizá algún familiar suyo esté bajo las garras del alcoholismo y la vida de esa persona está deshecha al igual que la vida de las personas que le rodean. Queremos decirte que no todo está perdido, hay Alguien que tiene todo poder en el cielo y en la tierra y que está dispuesto a ayudar a todo persona que bebe licor para libertarlo de las garras de éste. La Persona de la cual estamos hablando se llama Jesucristo. Él ha libertado a miles de personas de este horrible vicio y quiere hacer lo mismo con Ud. o con la persona a quien Ud. ama que también es viciosa.

La Biblia enseña que el alcoholismo no es una enfermedad sino un pecado; la Palabra del Señor enseña que ningún borracho heredará el reino de Dios, Ud. o la persona que es alcohólica debe de reconocer que está pecando contra Dios; el Señor le ama y quiere perdonarle y libertarle de ese pecado, de ese vicio tan horrible que esta destruyendo su vida. (Juan 8:32) 1 Cor:6:9-10

Si Ud. quiere ayuda de Dios, o la persona que Ud. conoce quiere que Dios le liberte y le cambie y quite de Ud. o de ella el deseo de beber, entonces repita la siguiente oración  y entregue su vida a Cristo de una vez y para siempre.

Señor Jesucristo, yo te confieso a ti mis pecados, lávalos con tu sangre Jesús. Yo me arrepiento de ser un borracho y te pido que me perdones por estar destruyendo mi cuerpo, mi mente y mi familia con el alcohol. Señor Jesús, sálvame, libértame, sáname, rompe las cadenas del alcoholismo que atan mi vida, quita de mí todo deseo de volver a beber. Amén.

Si Ud. hizo esa oración con fe, Jesucristo le ha perdonado y libertado, cuando sea tentado a volver a beber reprenda el deseo de hacerlo en el Nombre de Jesús, y reclame el poder de la sangre de Cristo sobre Ud. y los suyos. La victoria es de Cristo, gloria a su nombre.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén