II. EN PRIMER LUGAR, EL ARREBATAMIENTO

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:16-17).

De modo que el gran acontecimiento que aparece tras el horizonte del tiempo, es el arrebatamiento. La palabra "arrebatamiento" no figura específicamente en la Biblia, pero básicamente significa "gozo extático" y también "una traslación".  Habrá (porque así lo describe la Sagrada Escritura) un "arrebatamiento" y estoy seguro que esto será —para los participantes— una experiencia de gozo sin igual.

Este es el momento de la "primera resurrección", la resurrección de vida. Este será la ocasión en que todos los hijos de Dios que hayan vivido —desde Adán hasta el momento en que suene la trompeta de Dios— serán "instantáneamente cambiados" en "un abrir y cerrar de ojos".  La Biblia nos asegura que lo corruptible habrá de vestirse de incorrupción y lo mortal habrá de vestirse de inmortalidad. El alma y el espíritu de todo cristiano que haya vivido en este mundo se reunirán con su cuerpo que murió. Su cuerpo resucitará y será simultáneamente cambiado al reunirse con su alma y espíritu en el cielo.

El "arrebatamiento" será el más impactante suceso de toda la historia humana. ¿Qué mejor manera de llamar la atención de la humanidad que retirar a millones de personas de la faz de la tierra? Eso es lo que ocurrirá y eso es lo que estamos esperando justamente en este momento. Es, sin lugar a dudas, el siguiente gran acontecimiento que hará su entrada en el escenario de la historia.

¿Y cuál es el camino a seguir para que uno pueda considerarse incluido en esta gozosa asamblea que se elevará para recibir al  Señor Jesucristo en el aire? El único requisito para participar en el arrebatamiento es ser salvos por la sangre del Cordero. Y, por supuesto, "ser salvado" significa seguir y servir al Señor con todo nuestro corazón —y con toda nuestra vida—

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén