VIENEN LANGOSTAS

El día miércoles 20 enero 2016, recibo una palabra de ciencia a través de mi esposa y pastora Lilly, quien en la iglesia que pastoreo, de mil palabras que ha dado a la comunidad, mil se han cumplido. En su visión dice que se acercan unos saltamontes. El Señor dice que se debe reprender esa oleada antes de que lleguen. Vienen nubes de saltamontes. Ella veía como se levantaba una red que impedía su paso, cuando el pueblo de Dios, con humildad, arrepentimiento, conversión, fe y autoridad, se unían en oración y ruego.

Joel es un profeta en medio de la crisis. El grado de dificultad que se refleja en el texto de Joel es enorme. Aparece expresado en círculos concéntricos que están en constante proceso de agigantamiento. Cada ola se vuelve más feroz y destructora, hasta la destrucción final. Esas olas de destrucción se caracterizan de este modo en el texto de Joel: a) Invasión de langostas (1,4-10); b) Sequía (1,11.16ss); c) El ejército invencible (2,2-11); d) Señales cósmicas (3,3-4); e) Una batalla universal (4,9-12).

Parece que la crisis no tiene precedentes. Las sucesivas devastaciones de langostas, designadas por cuarto términos para indicar la totalidad de la destrucción, y ocurrieron durante un período de por lo menos dos años, según puede darse cuenta en Joel 2,25. Si el presente se encuentra ya bastante conturbado, el futuro deberá reservar una intensificación de los desastres. Y son exactamente esos desastres los que están dificultando la vida de las casas de los campesinos.

La lista de lo que se pierde  con estas catástrofes es extensa y sirve para mostrarnos la complejidad de la situación que los campesinos estaban atravesando. Joel hace un verdadero viaje por el campo y describe minuciosamente el alcance de la destrucción. A continuación, algunos capítulos del libro de Joel.  1,7: la vid y la higuera están secas. 1,10: campos asolados, el cereal destruido y los olivares marchitos. 1,11: la cosecha del campo (trigo y cebada) está perdida.  1,12: los árboles frutales se han secado. 1,17: las semillas se han perdido, los silos han sido robados y los almacenes han sido demolidos. 1,18: el ganado está padeciendo, los bueyes y las ovejas perecen pro falta de pasto. 1,19: los pastos están consumidos por el fuego. 1,20: los ríos están secos y las estepas están devoradas por el fuego.

La impresión es que nada queda por fuera. Todo lo que es importante para la supervivencia de los campesinos sencillamente se deshace. El profeta invita al pueblo a suplicar a Dios con arrepentimiento y conversión. Dios responde con perdón y promesa.

No sé si esta nube de langostas atacará solamente la economía  de  mi país de Costa Rica. Puede ser que el tuyo sea también afectado. El asunto es unirnos en clamor para que levante una red y esta invasión de langostas no pueda penetrar nuestras amadas naciones.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén