¿POR QUÉ NO REZO A MARÍA?

Nadie que lea la Escrituras correctamente podrá caer en la trampa de convertir a María,  la madre de Jesús, en una especie de figura salvadora a quien tenemos que orar e interceder constantemente.

Si María era tan prominente, ¿por qué los cristianos del primer siglo no le dirigieron sus oraciones? Sabemos por el Nuevo Testamento, que desde un principio todas las oraciones serían dirigidas a Dios únicamente por medio de nuestro Señor Jesucristo, pues dijo el Señor: "todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Juan 14.13)

¿Acaso dijo Cristo: "Todo lo que pidiereis al Padre en el nombre de María mi madre, esto haré"? Para nada se toma en cuenta el nombre de María, ni en las oraciones de los cristianos, ni antes, ni después de las predicaciones de los apóstoles. Aún más, ni en el libro de los Hechos de los Apóstoles, ni en las epístolas, ni en el libro de Apocalipsis se hace mención que sea María a quien se deba dirigir las oraciones.

Juan, el discípulo de Cristo a quien dejó el cuidado de María, no hace mención de la oración dirigida a ella. Ni Pedro, a quien considera la Iglesia Católica Romana como el primer papa, que nunca estuvo en Roma, menciona que se habían de dirigir las oraciones a María.

No hay en toda la Historia Sagrada ninguna evidencia que autorice a María como mediadora entre Dios y los hombres. El ladrón en la cruz, a la hora de su agonía, clamó directamente a Jesús: "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino" (Lucas 23.42). El caso de Esteban, el primer mártir del cristianismo, cuando ya estaba para morir apedreado por los judíos, no se dirige a María, sino que dice con toda certeza, fe y convicción: "Señor Jesús, recibe mí espíritu" (Hechos 7.59). Y en versículo 55 del mismo capítulo, "vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios"

Fue el Señor Jesús el que salió al encuentro de Saulo cuando se convirtió al cristianismo y le hizo oír su voz: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues" (Hechos 9.4,5). No es María la que obra para la conversión de Pablo, sino Jesucristo; y desde entonces, Cristo fue para Pablo el tema de todas sus predicaciones y escritos, y nunca María.

A María no se ora. Cualquier oración que va dirigida hacia María es una ofensa abominable para el Dios todopoderoso y un insulto al legado de una maravillosa mujer de Dios.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén