Serie: Seguridad del cielo. Tema 4: ¿QUE OCURRE CUANDO MORIMOS?

Solamente  el cuerpo es el que morirá. Será puesto en un ataúd para ser enterrado o quemado. El alma y espíritu vivirán para siempre. Los amigos y familiares pondrán flores al pie de la tumba y echarán su última mirada al cuerpo frío e inerte.   Escucharán a algún ministro religioso predicar un sermón; acompañarán el ataúd al cementerio y lo dejarán allí. El ataúd será cubierto con tierra esperando el día de la resurrección. El cuerpo volverá de este modo al polvo de donde fue creado, pero NO EL  ALMA NI EL ESPIRITU.  La Palabra de Dios dice: "Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio". (Eclesiastés 12:7). "Porque sabemos que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa, no hecha de manos, eterna, en los cielos". (2 Corintios 5:1).  La casa terrena de la cual el apóstol Pablo está hablando es nuestro cuerpo físico. La casa no hecha de manos, el edificio de Dios, es nuestro cuerpo espiritual. El cuerpo físico se disolverá, En otras palabras, volverá al polvo de donde vino; pero el cuerpo espiritual será eterno, nunca se disolverá. Vivirá para siempre.

Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. (2 Corintios 5:1-8)

¿Qué ocurre cuando morimos? La respuesta es clara. "Ausentes del cuerpo pero presentes con el Señor." O sea: Presentes en el hogar celestial, para vivir allí con el Señor. Esto es lo que Pablo dijo en otra ocasión: Quisiera ser desatado y estar con Cristo lo cual es mucho mejor. (Filipenses 1:23)

Querido  lector, no permita que nadie le engañe llevándole a creer que cuando muera,  quedará inconsciente, durmiendo en la tumba o vagando de un lado a otro de la tierra tratando de comunicarse con los vivos. La Palabra de Dios dice claramente: "Presente con el Señor." Esto es: En el hogar de Cristo, consciente en tu espíritu; y más tarde, vestido con un nuevo cuerpo, estarás viviendo en el cielo, un lugar de vida, luz y amor.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén