Serie. Seguridad del cielo. Tema 3: ¿DE DONDE VINE?, ¿POR QUE ESTOY AQUI?, ¿A DONDE VOY?

Los hombres han estado haciéndose las siguientes tres preguntas desde la aurora de los tiempos. ¿De dónde vine? ¿Por qué estoy aquí? y, ¿A dónde voy?

La vida es una cosa misteriosa. Los hombres, con toda su ciencia, no pueden crear vida. La vida es un don de Dios, El la dio y El la quita. Algunos hombres ofrecerían grandes fortunas a médicos y científicos si pudieran garantizarles unos pocos años más de vida; pero todo el dinero del mundo no puede comprar la vida, tienen que morir.

1- ¿DE DONDE VINE? La palabra «YO» es una de las más pequeñas del diccionario, pero es la más  difícil de explicar. «Yo» sé que estoy aquí; «yo» sé que estoy haciéndome viejo cada día; «yo» sé que uno de estos días ya no estaré aquí, sobre la tierra. Los científicos nos dicen que tenemos un cuerpo enteramente nuevo cada siete años; sin embargo, el cambio es tan gradual que apenas nos damos cuenta de él.  ¿De dónde vino este «yo» que vive en mi cuerpo? ¿Cómo se originó? Hay una sola respuesta: « ¡Dios lo dio!» Cuando Dios creó al hombre, alentó en él soplo de vida y el hombre vino a ser un alma viviente (Génesis 2,7). Así se originó la vida que existe en mi cuerpo material. Isaías 44,2 dice: “Yo soy tu creador. Te cuidé antes que nacieras”

2- ¿POR QUE ESTOY AQUI? Al mirar al mundo a mí alrededor, y al estudiar el fenómeno de la vida, tengo que admitir que todo lo que Dios hizo en este mundo sirve para algún propósito vital y digno. Efesios 1,4 nos dice: Desde antes de crear el mundo Dios nos eligió, por medio de Cristo, para que fuéramos sólo de él y viviéramos sin pecado. En el Salmo 33,11 leemos; Pero Dios cumple sus propios planes, y realiza sus propósitos.

 

Los hombres gastan muchos años de su vida preparándose para el futuro, pero ¿de qué sirven tantos esfuerzos para adquirir conocimientos si todos ellos han de ser anulados por la muerte? El propósito de mi vida no se cumple plenamente en esta existencia, sino que ha de tener una utilidad y un cumplimiento en una vida más allá de la tumba. Dios ha plantado eternidad en el corazón de los hombres (Eclesiastés 3,11)

 

3- ¿A DONDE VOY? Estoy convencido que cualquier día, tenemos que salir del cuerpo en el que ahora estamos viviendo, el cual se convertirá en una masa de carne fría, sin vida, que será colocada en la tierra para convertirse en polvo. Pero ese cuerpo, es solo la morada temporal de nuestra verdadera personalidad. ¿A dónde se habrá ido este mi “yo” que no es mi cuerpo físico? Ciertamente, no a la tumba, pues tan solo mi cuerpo será puesto allí. Yo entraré en otro mundo mucho más completo y perfecto que el presente. Por eso, Pablo dijo: Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Filipenses 1,21. Recibe a Cristo en tu corazón.

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén