SERIE: SEGURIDAD DEL CIELO. 1. INTRODUCCIÓN.

En el Evangelio de Juan 11,25-26 leemos: Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (RV.60).

La cuestión de si hay otra vida después de la muerte, y si existe o no un lugar llamado cielo, son preguntas de las que quisiéramos tener respuesta.

El tráfico rodado y otros accidentes tienen también su parte en arrebatar las vidas de millares de personas cada año. La enfermedad y la muerte se hallan a nuestro alrededor y más pronto o más tarde todo hogar es visitado por este temido destructor. Una ofrenda de flores, algunos elogios en público y unas lágrimas más o menos abundantes es todo lo que podemos tributar al recuerdo de nuestros amados a quienes dejamos en el camposanto.

Pero la gran cuestión es: ¿Qué ocurre cuando morimos? Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? ¿Veremos otra vez a nuestros amados que han partido de esta vida? ¿Puede darse alguna prueba de      que hay vida más allá de las tumba? ¿Hay un lugar llamado cielo? Si es así, ¿en dónde se encuentra? ¿Qué clase de lugar es? Si vamos al cielo al morir, ¿qué clase de cuerpo tendremos? ¿Qué  haremos al llegar allá? ¿Quiénes están en ese lugar? De  estas, y otras preguntas, estoy seguro, quisiéramos tener respuesta.

Quizás usted es una de aquellas personas a quienes ha sido comunicado por la ciencia médica que debe mirar a la muerte de frente porque alguna enfermedad maligna está minando su vida. Quizá por tal razón se siente usted temeroso. Mi anhelo es que su temor a la muerte pueda ser enteramente quitado como resultado de esta serie de Tratados Bíblicos, y que usted pueda así ir al encuentro de Dios con confiada esperanza.

Podemos estar seguros de que nuestro amado Señor Jesucristo ha preparado un cielo para nosotros, cuya belleza está más allá de nuestra comprensión. Lo ha preparado para sus hijos, los que han nacido de nuevo, le conocen y le aman. Él nos ha dicho que debemos esperar  y desear el cielo que nos ha preparado, porque es un lugar donde se cumple la voluntad de Dios sin obstáculo alguno.

La Biblia nos presenta el cielo como una ciudad de oro y piedras preciosas; un inmenso jardín con hermosos árboles y ríos de agua clara y cristalina; una tierra iluminada por una extraña luz nueva. No hay dolor, ni lechos de enfermos, ni odios. Ni hambre, ni muerte.  Si usted quiere gozar del cielo tiene que prepararse para el cielo, aquí y ahora.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén