IGNORANDO ADVERTENCIAS.

No podemos ignorar advertencias, un dolor que persiste podría mandarte al hospital o a una muerte prematura. Los padres nos advierten de la importancia del estudio, los peligros de la vida y la importancia del trabajo. Jamás olvidaré la advertencia de mi madre a decir siempre la verdad. El semáforo en amarillo te advierte que la luz roja se aproxima; debes frenar. Las nubes anuncian lluvia y la puesta del sol, la noche. Los hijos también dan señales importantes, cambios en actitud o conducta, un bajón en las calificaciones, mayor ausencia de la casa. Estas advertencias, como una banderita roja, nos dicen con alarma: ¡cuidado! Se espera que atendamos las advertencias y procuremos evitar la dificultad que se anuncia.  

Pero sorprendentemente, muchos mueren sin ir al médico, aunque tengan síntomas. Algunos hijos consideran los consejos de sus padres pasados de moda, no pertinentes a la situación moderna. Ignorando las advertencias, producimos generaciones que no queriendo estudiar, recurren al robo o a la estafa o prefieren vivir de holgazanes y no trabajar con sus manos. Hay accidentes automovilísticos que pueden evitarse, si tan solo le ponemos atención a las señales de tránsito. Aunque las nubes y el meteorólogo anuncian lluvia, olvidamos el paraguas y nos mojamos. Los cambios en la actitud y conducta de los hijos, se ignoran, pensando que aquello es pasajero y que desaparecerá. Es increíble cuantas advertencias ignoramos.  

 

¿Has escuchado de la proverbial “escritura en la pared”? Cuando el rey Belsasar de Babilonia vio unos dedos escribiendo algo en la pared, nadie pudo descifrar aquello, excepto Daniel, quien le indicó al rey que era la sentencia divina por haber ignorado eventos que, como advertencias, le habían hecho ver su responsabilidad ante Dios (Daniel 5:24-31). Dice la Biblia que sus escritos “acontecieron como ejemplo para amonestarnos” (1 Corintios10:11), es decir, para que sean nuestra advertencia acerca de cómo Dios quiere que conduzcamos nuestras vidas. No podemos vivir como si no hubiera Dios y que no nos ha revelado su voluntad. Vivir así, es ignorar sus advertencias y exponernos al mensaje ya escrito como sentencia divina.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén