PEQUEÑOS ESFUERZOS.

Leemos el Evangelio según Juan 6:8-13: 6:8 Andrés, que era hermano de Simón Pedro y uno de sus discípulos, le dijo:  6:9 «Aquí está un niño, que tiene cinco panes de cebada y dos pescados pequeños; pero ¿qué es esto para tanta gente?»  6:10 Entonces Jesús dijo: «Hagan que la gente se recueste.» Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como cinco mil hombres.  6:11 Jesús tomó aquellos panes, y luego de dar gracias los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados. Esto mismo hizo con los pescados, y les dio cuanto querían.  6:12 Cuando quedaron saciados, les dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.»  6:13 Entonces ellos recogieron los pedazos que de los cinco panes de cebada les sobraron a los que habían comido, y con ellos llenaron doce cestas.

 

El Salmo 138:8 (NVI) dice: “El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre”.

 

A menudo caigo en la trampa de compararme con otras personas, y al ver la influencia de otros en el mundo siento como si no estuviera dando la talla. Un día, al sentirme muy deprimida, Dios me mostró una nueva perspectiva de la historia de los panes y los peces. En lugar de pensar en el milagro en sí o en el niño que ofreció su almuerzo, pensé en la mujer que lo preparó. La imaginé con sus manos desgastadas de tanto trabajo, envolviendo con cuidado los panes y pescados frescos en un lienzo y luego entregárselos al niño acompañado de un beso en la mejilla. Para ella, ésta parecía una tarea sencilla y ordinaria. ¿Cómo podía ella haber anticipado que el almuerzo para su hijo ese día tendría un significado eterno?

 

Esto me recuerda las incontables maneras en que Dios toma nuestros pequeños esfuerzos y los usa para alimentar física, emocional y espiritualmente a las personas. Así que, cuando pienso en que debería hacer cosas de mayor importancia, recuerdo la historia de los panes y los peces. Mi función es realizar mi trabajo actual. El trabajo de Dios —el gozo de Dios— es usar mi trabajo para alimentar al mundo.

 

Oración

Señor, ayúdanos a confiar en que nos usarás para tu propósito. Amén.

Pensamiento para el día

¿Qué pequeño esfuerzo puedo ofrecer hoy a Dios?

OREMOS: POR LAS PERSONAS QUE PREPARAN LOS ALIMENTOS

Fuente: Sra. Sara Matson (Minnesota, EE. UU.)

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén