«¡ESO ME IRRITA!»

¿Alguna vez te has molestado con alguien por alguna actitud, hábito o forma de hablar que te volvía loco?  ¿Qué es lo que te molesta? ¿Que alguien tararee cuando estás tratando de estudiar? ¿Que haya música estridente a todo volumen cuando necesitas paz y tranquilidad? Hay otro tipo de irritación que la Biblia menciona: «Irritarnos unos a otros al amor y a las buenas obras.»

 

¿Cómo funciona esto? La palabra en el Nuevo Testamento para «irritar» es paroxismos y significa «irritar, causar discusión, alentar, estimular». Sólo aparece dos veces en la Biblia. En Hechos 15:36-40 leemos cómo Pablo y Bernabé tuvieron un «desacuerdo tan grande» (irritación) en cuanto si le permitían o no a Juan Marcos que los acompañara en su segundo viaje misionero. Él los había abandonado en el primer viaje.

 

La palabra irritar también aparece en Hebreos 10:24: «Y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras.»

 

Aquí la palabra para irritación se traduce como «estimularnos», con el resultado deliberado de producir amor y buenas obras. Las irritaciones forman parte de la vida. El desafío es usarlas de manera positiva. La próxima vez que te sientas molesto, desarrolla un plan de batalla para responder de manera positiva:


•   Resiste el impulso de intimidar a los demás para que se avengan a tu voluntad.

•   Dale tiempo. Ora para que la molestia se vaya.
•   Busca oportunidades para hacerle algún favor amable a la persona que te está molestando.

•   Si la irritación continúa, toma la iniciativa para decir la verdad en amor. Comparte cómo te sientes y sugiere maneras para tratar el problema.

•   Trabaja para el mayor bien de la persona. Encuentra una manera de que ambos ganen en la situación.
•   Llega a un arreglo aceptable para ambas partes cuando no puedan llegar a un acuerdo en cuanto a quién debe cambiar.
• La próxima vez que estés listo para «darle una paliza y hacerle ver estrellas» a alguien por alguna irritación, piensa en este versículo y ríndele tu corazón al Señor. Pídele que saque de él amor y buenas obras.
 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén