NOTIFICACIÓN DE RETIRADA.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados… —Hechos 3:19

En 2010, los fabricantes de automóviles retiraron del mercado la exorbitante cantidad de 20 millones de coches en los Estados Unidos por diversos defectos. Es tremendo pensar en tantos automóviles defectuosos en las carreteras. Pero lo más perturbador es la apatía de algunos dueños. En una ocasión, el director del Centro de Seguridad Vial advirtió: «La reparación es gratuita. Háganla. Puede salvarles la vida». Sin embargo, a pesar del riesgo, el treinta por ciento nunca respondió.

Asimismo, muchos ignoran la «notificación de retirada» para todo el género humano. A diferencia del defecto de los autos, la falla moral de la humanidad no es culpa del Fabricante. Él hizo todo «bueno en gran manera» (Génesis 1:31), pero el pecado de los seres humanos lo arruinó. Dios nos ofrece esto: «… arrepentíos […], para que sean borrados vuestros pecados» (Hechos 3:19).

Dios no ofrece simplemente una reparación gratuita del corazón humano, sino un reemplazo total: “Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”.(Ezequiel 36:26). “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5:17). Aunque el regalo es gratis: “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9), a Dios le costó la vida de su único Hijo, Jesucristo.  «[Jesús] llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados» (1 Pedro 2:24).

No ignores el llamado de Dios. ¡El remedio gratuito y permanente que Él te ofrece para tu defecto espiritual te salvará la vida!

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén