DORMICIÓN DEL ALMA.

Hay algunos grupos, entre ellos, los Adventistas del Séptimo Día, y los Testigos de Jehová, que sostienen una enseñanza llamada “la dormición del alma”.

Esta doctrina sostiene que cuando una persona muere, su alma, al igual que su cuerpo, duerme inconscientemente en la tumba, hasta la resurrección. En otras palabras, el cuerpo regresa al polvo, mientras el alma queda inconsciente.

Los que defienden la doctrina de la dormición del alma, dicen que cuando el cuerpo muere, este queda inconsciente, pero de la misma manera, queda inconsciente el alma (voluntad, emociones y mente del ser humano). Esto no es así, es cierto que el cuerpo fallece, y queda en forma de inconsciencia, pero el alma, esta va a quedar consciente, ya sea en el Hades, lugar de tormento, si no conoció a Cristo, o en el cielo, si recibió al Señor.

El Principal apoyo Bíblico para la doctrina de la dormición del alma se encuentra en algunos versículos de la Biblia en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, en Eclesiastés 3,20 leemos: “Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo”. Ahora, lo que este versículo está hablando es del cuerpo del ser humano, que regresa al polvo; no así su alma.

El versículo siguiente, Eclesiastés 3,21  aclara esto, y afirma que al producirse la muerte, el alma deja el cuerpo. Leemos: “¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?”.

Es importante afirmar que Salomón tenía muy claro, que el alma continúa su existencia consciente después de la muerte. Escribe en Eclesiastés 12,7: y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

Otro versículo clave para los defensores de la dormición del alma es Daniel 12,2“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Una vez más, el sueño al que se refiere este pasaje no es el del alma, sino el del cuerpo. Es cierto que el cuerpo queda dormido en el momento de la muerte física. Y es el cuerpo el que va a resucitar, o a “despertar” en los últimos tiempos.

En resumen, lo que enseñan las Escrituras e que cuando, muere una persona, su cuerpo se queda dormido, pero la “verdadera persona” es trasladada de inmediato al cielo o al Hades. Las almas de los creyentes se reunirán con su cuerpo en el Arrebatamiento para vivir para siempre con Cristo para siempre en el cielo, mientras que las almas de los incrédulos se reunirán con su cuerpo en el Juicio del Gran Trono Blanco para sufrir el tormento eterno

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén