SALIDA A TU SITUACIÓN IMPOSIBLE

  Quizás estés viviendo un momento muy difícil. ¿Crees realmente que Dios puede sacarte de una situación imposible? El salmista (Salmo 40) no lo creía. De hecho, sus propios esfuerzos sólo probaron la futilidad final del problema. Pero Dios intervino y el salmista respondió con un sentido nuevo de la alabanza y una nueva demostración de obediencia. Al pedir sólo a Dios que actúe, puedes encontrar un camino de salida a tu imposibilidad.

  Las palabras presentan un cuadro memorable de indefensión humana: "Me hizo subir del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso" (Salmo 40 v. 2). Las palabras describen un pozo profundo en el que aguas aun más profundas resuenan desde una horrible caverna de más abajo. Tales pozos eran utilizados como sistemas (Jeremías 38:6), fosos para animales salvajes (Salmo 7,15) o pueden referirse incluso a una tumba (Salmo 28:1). El énfasis se pone en el sonido rugiente y resonante del lugar tanto como en su profundidad. Aún peor, el fondo del pozo era como el lodo cenagoso. Cuanto más luchaba el Salmista por salir, más se hundía en la ciénaga del fondo.

  ¿Qué clase de experiencia llevó al salmista a expresarse de esta forma? Puede haber sido una derrota militar, la oposición de gente malvada, una enfermedad o la situación imposible creada por el pecado personal en su vida. 

  Hay también una declaración igualmente impresionante de intervención divina. Repentinamente, Dios penetra en la dificultad y la situación entera cambia. Desde la inestabilidad de la ciénaga profunda encuentra de repente pie firme sobre el suelo estable. Dios no sólo le dio seguridad presente sino también estabilidad futura. Una nueva vida se abrió ante él inmediatamente después de un peligro que hubiera acabado con su existencia.

  ¿Cómo vivir una experiencia semejante? El secreto está en el versículo 1: "Pacientemente esperé a Jehová, y él se inclinó a mí y oyó mi clamor". Hay una repetición enfática en el lenguaje original: "esperé, sí, esperé". La resonancia de las palabras indica una total confianza únicamente en Dios para librarle. Esto también sugiere una espera exclusiva en Dios: "Me limité a esperar, no hice otra cosa que esperar." Dios puede colocarte en una situación en la que sólo un acto divino puede sacarte de la imposibilidad. Lo opuesto a esperar en Dios es enojarse, enfadarse y tomar las cosas en tus propias manos (Salmo 37:7).

  La situación difícil del salmista provocó algo diferente en él: 1) Surgió una alabanza nueva a Dios: "Puso en mí boca un cántico nuevo" (v. 3). 2) Se entregó más a Dios. "Muchos  verán esto y temerán, y confiarán en Jehová" (v. 3). 3) Se sensibilizó más al oír a Dios. "Tú has abierto mis oídos" (v. 6). 4) Renovó su llamado de siervo de Dios. "Entonces dije: 'He aquí, yo vengo' " (v. 7).

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén