DEVUELVA LA CUCHARA.

Mediante el don de profecía, la profeta Sara dijo: “Es tiempo dedevolver las cosas a su dueño. Si ustedes han pedido prestado devuelvan para que no sean avergonzados, ordenen, y cuando ustedes devuelvan declaren que el enemigo les devolverá lo que les ha quitado. Inicien con los implementos de la cocina y así vayan sacando lo que no les pertenece porque yo no los quiero ridiculizados como el que anda con lo que es de otro y todos lo señalan”.

Llegar a ser un cristiano ejemplar dando buen testimonio ante los demás, implica cambios en relación a nuestra conducta, hábitos, actitudes y reacciones inadecuadas.

Es necesario recuperar ese proceso de transformación diario que desarrolló el apóstol Pablo en su vida, cuando dijo:   “Yo cada día muero”   1 Corintios 15:31.  Jesús dijo: “Porque de dentro del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los HURTOS.... Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.”     Marcos 7:21-23.

Una de las semillas de pecado que se anidan “dentro del corazón” del creyente, es el robo o hurto. La Biblia dice: “No hurtarás” (Éxodo 20:15;  Deuteronomio 5:19). Hurtar viene del hebreo:   ganáb, y significa: Apoderarse de; despojo, sacar ocultamente, robar, defraudar, saquear, tomar clandestinamente, tomar sin permiso o sin  derecho. El hurto puede ser de acción o hecho, de pensamiento, de palabra e intención.

En el caso del hurto o robo, no puede haber una cancelación o remisión de este pecado, a menos que se haga una restitución o una indemnización. Esto es una obra justa.  “Más si le hubiere sido hurtado, resarcirá a su dueño” Éxodo 22:12. Resarcir viene del hebreo shalam, y significa: Indemnizar, restituir; compensar un daño, devolver, pagar el daño, restaurar, retornar, recuperar, regresar, retribuir, reparar.

Ante esta realidad, el Espíritu Santo, está invitando al pueblo de Dios, a devolver: dinero, prendas, libros, animales, utensilios de cocina, y otros objetos más.  Si no se toma una decisión, esto acarrea ruina, despojo, destrucción espiritual, emocional, moral y material. (Habacuc 2:8-9: Zacarías 5:3; Nahum  2:13).

Finalmente, si una persona hace restitución justa delante de Dios esa persona acarrea para sí, la vida....¡¡vivirá y no morirá!!    Ezequiel 33:15

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén