DEBEMOS PREDICAR EL EVANGELIO

   Cuando el mundo conmemora con horror el aniversario de la explosión de las bombas atómicas sobre la población civil de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, es identificado como el acto criminal más doloroso de la historia humana. Los bombardeos atómicos fueron ataques nucleares  ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio de Japón. Se estima que las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki.

   Contrario a este mandato destructivo, cruel y doloroso del expresidente de los Estados Unidos, muestro Señor Jesucristo, la persona más amorosa, recta, poderosa y dulce de este universo dio la orden, el mandato, la comisión más hermosa que la humanidad debería conocer.

   Leemos en Marcos, 16, 15 y 16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
 
   Esta comisión del rey Jesucristo, fue dada a los soldados del ejército de Dios en la tierra, los apóstoles, de manera representativa. Ellos representan a todo el cuerpo de los fieles. Este mandamiento es dado a cada hombre o mujer convertido a Cristo.

¿QUÉ ES LO QUE TENEMOS QUE LLEVAR A CADA CRIATURA? EL Evangelio, la grandiosa verdad de que “en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia” 2 Corintios 5,19.  Dios ha mirado con compasión al hombre pecador. Él ha muerto en el madero, el justo por los injustos, para que aquel que confíe en Él, pueda ser perdonado.

   Entonces, ¿Qué debemos decir cuando predicamos el Evangelio? Declarar a los incrédulos que están llenos de pecados, que están perdidos, pero que Cristo ha venido para buscar y para salvar lo que estaba perdido; que hay en Cristo Jesús, todo el amor suficiente para satisfacer la necesidad de cada pecador,

   Entonces ¿quién debe predicar el Evangelio? Todos los cristianos, aunque no todos oradores o predicadores de pulpito. Todos debemos dar ese testimonio al mundo de alguna u otra manera. Algunos deben predicar por medio de sus vidas santas. Otros deben predicar hablando a una o a dos personas, Otros deben predicar distribuyendo la verdad impresa mediante folletos Bíblicos para su circulación. El punto esencial es que el evangelio sea predicado, en cualquier sitio y en cualquier parte del mundo. Cristo debe ser conocido
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ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén