NAVIDAD Y DEPRESIÓN

El Salmo 42,5 dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”.

El periodico Al Día, del Sábado 10 de diciembre de 2011, publicó un artículo que dice así: “Depresión llega con la Navidad”. Mientras unos están felices por la llegada de esta época y solo piensan en regalos y fiestas, otros se sumen en un cuadro depresivo. Y es que en estas fechas, los casos de depresión aumentan hasta en un 40 por ciento, de acuerdo a datos internacionales.

Según Itzel Pérez y Mauricio Campos, médicos psiquiatras del Hospital Nacional Psiquiátrico, es más frecuente que en diciembre los sentimientos de tristeza y nostalgia afloren en muchos. Las personas que han tenido pérdidas familiares o rupturas amorosas, por ejemplo, pueden sufrir este estado que los expertos llaman reacción de adaptación. Es decir, se trata de una depresión navideña causada por alguna situación en particular. Los expertos indicaron que en este mes es posible que algunas personas se sientan de bajo ánimo, falta de voluntad para hacer las cosas, tristeza prolongada,  tendencia al llanto, desesperanza, sentimiento de falta de valía, sentimiento de culpa

De acuerdo con los expertos, la tristeza no es lo mismo que la depresión. La primera es un fenómeno temporal y habitual que desaparece en corto tiempo y la segunda, es una enfermedad que persiste por varios meses e incluso años.

Quizás usted diga, “solo a mi me pasan estas desgracias”. Pero, hoy quiero decirte que el rey David vivió una depresión. Muchos acreditan este Salmo 42 a David, quien vivió una gran decepción por su hijo Absalón, quien se rebeló contra él, su propio hijo se volvió su enemigo y quería matarle, se obsesionó por hacerlo, “¿Por qué te abates oh alma mía, y te turbas dentro de mí?…” (Salmo 42:5). El rey David estaba completamente abatido en su ánimo. Pero el salmista tomó una gran decisión, en su depresión buscó a Dios, y Dios le confortó, Dios le animó, Dios le levantó su estado de ánimo.

El Salmo termina diciendo, en el verso 11, cuando el salmista oró a Dios y, puso su situación en manos de Dios:  “No hay razón para que me inquiete. ¡No hay razón para que me preocupe! ¡Pondré mi confianza en Dios mi salvador! Sólo a Él le alabaré

Si en este día tu te sientes abatido (a), Hagamos oración. “Padre celestial, oh Dios, Tú eres mi creador, mi redentor, conoces la depresión que me abruma en este momento. No puedo remontar esta tristeza que me inunda. Señor, quiero que saques, que canceles, que quites esto de mi que ya no soporto más. Pero también se que soy arcilla en tus preciosas  manos, y que nada es imposible para aquel que cree.  Hazme fuerte como el acero para no caer en el túnel de la depresión. Dame la gracia bendita de aceptar todo aquello que humanamente ya no tiene remedio. Quiero ser humilde para aprender la lección que tu quieres enseñarme. Señor, tu Palabra me enseña que todas las cosas suceden para el bien de quienes te aman. Te doy gracias, no por el sufrimiento presente, sino por la bendición futura. Todo esto te lo pido en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, quien es Dios y vive por siempre. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén