UN EVÁNGÉLICO NO DEBE CELEBRAR HALLOWEEN.

Halloween es una festividad que ha estado ligada con la brujería y el satanismo. Su origen de Halloween se remonta a un festival religioso de origen pagano, celebrado por los Celtas antes del Cristianismo. En sus creencias, ellos pensaban que en la noche del 31 de Octubre el dios Samhain liberaba a los espíritus de los muertos haciendo que fueran de casa en casa a visitar los parientes. Si estos no le presentaban ofrendas, eran hechizados y castigados por los espíritus. Más tarde, los sacerdotes de este dios eran los que recogían las ofrendas y si eran satisfactorias, les dejaban una luz, o linterna, en la puerta que le llamaban la "Jack-o-Lantern". Durante estas fiestas sacrificaban muchas personas al dios Celta por medio del fuego, y de acuerdo a la forma en que resultaban quemadas, pronosticaban la buena y la mala suerte.

Actualmente se intensifica para este tiempo una intensa actividad satánica en templos y con sacerdotes dedicados al diablo, que se presentan en show nacionales y en cadenas de televisión. Es increíble como en octubre se da una secuela de asesinatos rituales que hemos visto con horror en los noticieros. El año pasado (2010) una cadena nacional norteamericana dio la noticia que estaba prohibido adoptar gatos negros durante el mes de octubre en los albergues de animales, debido al alto por ciento de reclamos para presuntos sacrificios durante este mes.

Las personas que rinden culto a Satanás, celebran este día como el mismísimo cumpleaños del demonio. Algunos dice que, a manera de "obsequio" se asesinan niños para ofrecerlos en holocausto al rey de las tinieblas o se practican peligrosos hechizos y brujerías para complacer al Maligno.

En Efesios 5,11 tenemos una base sólida para rechazar a Halloween; allí leemos lo siguiente:  "No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas" (NVI). Leemos el mismo versículo en la versión Reina-Valera 1960: "Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas". La fiesta de Halloween habla de brujas, espíritus, fantasmas, muertos, demonios, diablo, supersticiones, magia y mucho más. Ninguna de estas cosas están relacionadas con la luz de Dios, sino que todas hablan de las tinieblas. La Biblia, en Efesios 5.11, nos dice que "no participemos de las tinieblas", o sea, que "no tengamos nada que ver" con esas cosas. ¿Por qué, pues, muchos cristianos siguen empeñados en participar de algo que claramente no es de Dios? Halloween no es de Dios ni para Dios. Para los evangélicos, es un deber moral y Bíblico aclarar bien porqué es necesario apartarse de diabólicas costumbres. Es nuestra obligación delante de DIOS como cristianos enseñar a nuestros hijos desde temprano a no participar de la maldición y la maldad y a no comprometer la Palabra de DIOS.
 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén