DECISIÓN.

"Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres nuestro Dios. Ciertamente….. en nuestro Dios está la salvación…" (Jeremías 3:22 -23).

Un hombre, quien no prosperaba en su profesión, y sintiendo que tenía talento y habilidad, se fue a Londres, Inglaterra,  con el permiso y el consentimiento de su esposa, para poder abrirse paso en el mundo. Logró hacerlo, y posteriormente se convirtió en un pintor de retratos de considerable eminencia, de tal manera que obtuvo la aceptación de la alta sociedad, y vivió de las grosuras de la tierra. Él le había dicho a su esposa, en una ocasión que le había escrito, que si ella venía sería una carga para él, así que nunca mandó por ella para que fuese a Londres; además, él nunca se comunicó con ella excepto en esa única ocasión mencionada, y nunca le envió dinero, ni siquiera un centavo. Ese estado de cosas duró cuarenta años, y la esposa permaneció siéndole leal y fiel a pesar del dolor abrumador causado por su cruel conducta. Con el paso del tiempo, el hombre dilapidó todo su dinero, y quedó reducido a la condición de un mendigo; además de eso, estaba lleno de enfermedades, y sin embargo fue lo suficientemente vil para arrastrarse a la puerta de la mujer a la que había abandonado todos esos años, y por extraño que parezca, ella le abrió la puerta con deleite, y le dio la bienvenida de regreso a su corazón. Lo puso en su alcoba, y lo cuidó y lo atendió con el mayor cuidado, y gastó su vida sentada junto a su lecho hasta que él murió. ¿Acaso no fue espléndido de su parte? ¡Qué monumento no debería levantarse a una mujer tan llena de amor como ella!

El perdón que esta mujer le otorgó a su indigno marido no es sino un pálido reflejo del grandioso amor de Dios hacia los pecadores. Él los alimenta y suple todas sus necesidades; ellos dependen de Él todo el tiempo, y no podrían vivir ni un solo instante sin Su permiso; sin embargo, algunas personas nunca se han comunicado con su Dios en cuarenta, cincuenta, o tal vez más años durante los cuales han vivido como si no hubiera un Dios; y peor aún, tal vez han usado Su nombre únicamente con el propósito de blasfemar. Pero si usted recibe a Jesús en su corazón hoy, si usted llega a la puerta de Dios, Él les dirá: "Entren y sean bienvenidos." Él nunca ha rehusado hasta ahora recibir un alma que haya venido a Él por Jesucristo Su Hijo; y Jesucristo mismo ha dicho: "Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6,37). " ¡Oh!, cuántos viejos pecadores han venido a Cristo incluso a los ochenta años de edad, y Él nunca ha dicho una palabra acerca de esos ochenta años de perversidad; más bien Él les ha dicho a cada uno de ellos: "Entra; yo morí por ti; entra, eres bienvenido." 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén