APOCALIPSIS CAPÍTULO 8. LOS JUICIOS DE LAS SIETE TROMPETAS.

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo  silencio en el cielo como por media hora” (Apocalipsis 8,1).

La segunda serie de juicios profetizada en el Apocalipsis se relaciona con la ruptura del séptimo sello. Este sello consiste en la revelación de las siete trompetas de juicio. El dramático silencio de media hora que tiene lugar cuando el Cordero abre o rompe este sello presagia la severidad de los juicios que están por venir. La rigurosidad de dichos juicios se acrecienta hasta culminar con la consumación de la ira de Dios patentizada mediante el derramamiento de las siete copas postreras.

Dios ha sido paciente con el hombre. Le ha hablado constantemente  a través de los profetas, la historia, las Sagradas Escrituras y el mensaje glorioso del evangelio de la gracia de Dios. El ser humano, sin embargo, ha mostrado su rebeldía e indiferencia y ha rechazado la oferta del Señor que promete perdón y vida eterna a todo aquel  que cree en Jesucristo. La intervención de Dios pondrá fin al desafío de los hombres.

Las primeras cuatro trompetas desatan juicios que afectan a la tercera parte de los árboles, la hierba verde, el mar, los peces, las naves, las aguas potables, el sol, la luna y las estrellas.

Primera Trompeta: La tercera parte de todos los árboles y de la hierba verde se quemará. (Apocalipsis 8,7).

Segunda Trompeta: La tercera parte del mar se convertirá en sangre. La tercera parte de la vida marina, y de los marineros y de sus naves será destruida. (Apocalipsis 8,8-9).

Tercera Trompeta: La tercera parte de todas las aguas de la tierra se volverá amarga. (Apocalipsis 8,10-11).

Cuarta Trompeta: La tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas serán heridas de tal modo que palidecerán, lo cual hará que la tierra se vuelva fría y espantosa. (Apocalipsis 8,12-13).

Esto es solo el comienzo de los juicios de Dios. Si usted es un cristiano entregado al Señor, no tiene de que preocuparse con respecto a esta época terrible que viene sobre la tierra. Pero si usted aun está rechazando a Jesús, ésta es una buena oportunidad para que se ponga a cuentas y con Él, y evite estos juicios.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén