APOCALIPSIS CAPÍTULO 7. LOS 144 MIL Y LOS SALVOS EN LA GRAN TRIBULACIÓN.

“Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel” (Apocalipsis 7,4)

En medio de un período de juicios, entre el sexto y el sétimo sello, tenemos un paréntesis.  A pesar de que el cielo y la tierra son sacudidos y todo el universo se tambalea, hay una pausa en medio de esa catástrofe cósmica.

Este capítulo 7 presenta dos cuadros maravillosos de lo que Dios ha de hacer en los últimos días. El primero (versículos 1 al 8) presenta el sellamiento de los 144 mil israelitas, no son los Testigos de Jehová ni otro grupo religioso. Doce mil de cada una de tribus de los hijos de Israel. Este acontecimiento tendrá lugar después de que la iglesia haya sido arrebatada.

Los 144 mil serán israelitas, hombres vírgenes que no han contraído matrimonio (Apocalipsis 14,4). Este número debe entenderse como una cifra literal. Dichos israelitas serán usados por Dios para proclamar el evangelio del reino. ¿Por qué los escoge Dios para este propósito? Aquellos que predicaron primero el evangelio eran judíos. Aquellos que registraron por escrito la Biblia eran judíos. Y es correcto que nuestro Señor use de nuevo a su pueblo escogido como los que completarán su Reino. Estos 144 mil judíos son como los 7 mil que Dios preservó durante la época de Elías; ellos no doblaron sus rodillas a Baal sino que mantuvieron su fe en Dios hasta el mismo final. Son sellados para que puedan sobrevivir a las tempestades de juicio que sobrevendrán a toda la tierra después de ser abierto el sétimo sello.

El segundo cuadro de este capítulo es el que describe la presencia de una multitud innumerable con vestidos blancos y palmas en las manos que está alrededor del trono de Dios en el cielo. Dicha multitud representa a aquellos que han conocido a Cristo durante el período de los juicios de la tribulación. Esa multitud innumerable no es la iglesia, ya que Juan mismo es incapaz de identificar a sus componentes.  Dios se acuerda de su gracia en medio del juicio y permite que en los tiempos más difíciles de la historia de la humanidad el evangelio sea proclamado y personas de todas las etnias y razas puedan recibir el perdón de los pecados y el regalo de la vida eterna.

El tiempo es inminente, así que seamos fieles para sembrar la semilla del evangelio. No se descorazone si la gente no cree ahora. Sólo siembre la semilla.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén