APOCALIPSIS CAPÍTULO 5. EL LIBRO SELLADO Y EL CÁNTICO DE LOS REDIMIDOS.

“Y vi en la  mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?” (Apocalipsis 5,1-2).

Este capítulo presenta la visión del libro o rollo que contiene la totalidad de la revelación de la intervención final de Dios en los días finales de la consumación de la historia. El rollo está en la diestra de Dios el Padre. Este libro contiene un registro de los juicios que han de caer sobre la tierra antes de que el Señor Jesús pueda establecer su Reino. Pero, también, muchos eruditos de la Biblia creen que es el título de propiedad de la tierra. Desde que Adán pecó, toda la creación estuvo bajo sujeción al pecado, Satanás y la muerte. Nadie de la raza de Adán podía pedir su herencia. No se encontraba a ningún hombre digno de abrir los sellos. Juan lloró. ¿Quién podría quitar la maldición puesta a este mundo? Todo llanto acaba cuando el justo rey de este universo, el Señor Jesucristo, aparece para abrir los sellos y tomar posesión de la herencia.

Ninguno, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, fue hallado apto para desenrollar ni leer el libro. Ningún ángel, ningún hombre ni ningún demonio tiene la sabiduría y el conocimiento necesario para ejecutar juicio. Sólo el León de la tribu de Judá, “la raíz de David”, es decir, el Mesías, es digno de romper los sellos con los que el rollo está sellado. Él es el Cordero, o sea, el sacrificio perfecto ofrecido por el pecado del mundo. Él murió y resucitó de entre los muertos y vive por los siglos de los siglos. El hecho de que el Cordero reciba la herencia y asuma su responsabilidad de Juez supremo del universo produce un triple brote de alabanza de los seres angelicales de mayor rango, de los veinticuatro ancianos, es decir de todos los redimidos por Jesús, y de billones de ángeles.

Jesús, ya ha tomado el rollo, en cierto sentido, pagando por él con su sangre. Y no sabemos la fecha ni la época en que vendrá a reclamar su compra; tampoco sabemos cuándo empezará la gran tribulación.  Sin embargo, una cosa es cierta. Cuando se oiga  el sonido de la trompeta, los santos que han sido salvados por la sangre de Jesús no estarán en esta tierra, ¡Ellos habrán sido llevados al cielo para asistir al banquete de bodas del Cordero! Aquellos que son salvados durante la tribulación tendrán que sufrir gran aflicción, pero los que sigan en la tierra al final de la tribulación serán aún más afligidos. Ellos llorarán amargamente cuando Jesús baje a esta tierra con sus santos a reinar en el reino milenial.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén