DIOS ES EL TESTIGO EN EL MATRIMONIO.

En Estados Unidos, se pierden de tres a cinco billones de dólares debido a las ausencias al trabajo relacionadas con la violencia familiar. Entre tres y cuatro millones de mujeres son golpeadas cada año en sus hogares. 

Las heridas que requieren atención médica son mas numerosas que por violaciones, accidentes o asaltos.

El 30% de las mujeres asesinadas en los Estados Unidos, mueren a manos del esposo o conviviente. La situación es igual o peor en América Latina”. El abuso emocional es parte de la violencia doméstica; manipula, amenaza, intimida, ridiculiza e ignora a la persona victimada. Los daños psicológicos no son menores a los físicos.

La sociedad de hoy no tiene temor de Dios, por esto el divorcio se efectúa fácilmente. Muchas personas que hoy se casan desconocen que el matrimonio es un pacto. Un pacto es un arreglo de un contrato entre dos personas, en el que ambas están ligadas y comprometidas por una relación y mediante un documento legal. No solo la persona está ligada por un documento legal, sino también mediante una relación y una actitud dada por Dios.

Cuando hablamos del pacto  matrimonial se está estableciendo que es una relación legal establecida por Dios.  Malaquías 2,13 al 16 nos habla claro de esto: “….ustedes…..inundan de lágrimas el altar del Señor, y lloran con grandes lamentos porque el Señor ya no acepta con gusto sus ofrendas. ¿Y aún preguntan ustedes por qué? Pues porque el Señor es testigo de que tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer con quien te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste fidelidad! ….. ..  ¿Y qué requiere ese Dios sino descendientes….... que no falten a la promesa que le hicieron a la esposa de su juventud! 16 El Señor Dios de Israel, el todopoderoso, dice: …no sean infieles; pues yo aborrezco al que se divorcia de su esposa…”

Dios es el testigo en el matrimonio. Hay personas que creen que el matrimonio es un documento legal y ahí se acaba todo, pero cuando ocurre un divorcio, Dios es el acusador de ese divorcio debido a que el matrimonio es un pacto divino y no un pacto humano. Solamente Dios puede romper ese pacto. Mateo 19,6 dice: “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. El versículo anterior nos da a entender que Dios es el que sella el vínculo.

Una cosa es estar legalmente casado y otra cosa es estar unido por Dios. La ceremonia en el altar es más importante que la ceremonia legal. En el altar, es donde la presencia de Dios se derrama y se sella el pacto matrimonial. En el momento que se dice “sí”, Dios estampa y sella ese “sí” en el cielo. Puede ir a la corte terrenal y el juez firma el divorcio, pero Dios dice “no” en el cielo.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén