ROMERÍA A CARTAGO

JEREMÍAS 7, 16 dice: “Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré”. ¿Por qué será que Dios le dice al profeta Jeremías que no ore más por el pueblo de Judá? ¿Qué haría el pueblo tan grave que Dios cerraría las puertas del cielo? ¿En qué lo provocaría Judá para que Dios tomara tan extrema decisión?.  En el versículo 18 nos da la razón: “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la REINA DEL CIELO y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira”. Los habitantes de Judá le ofrecieron culto a la REINA DEL CIELO. Esto hizo provocar a ira a Dios, lo dice el versículo 20: “Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se apagarán”.

La reina del cielo era un ídolo, una piedra que según el profeta Jeremías hacía milagros: proveía de pan, salud, gozo y no le faltaba nada al pueblo que la veneraba. Por eso el pueblo le pagaba promesas hechas a ella (Jeremías 44,17 y versículo 25). Pero aunque le hacía todos estos favores al pueblo  y decía que era en nombre de Dios, Dios repudiaba este culto y decretó que el que lo practicase recibiría juicio en su contra (Jeremías 44,27- 28). En Éfeso se veneraba a la Reina del cielo, ahora con el nombre de Diana, se decía  que su imagen de piedra había caído del cielo o de Júpiter. “¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?” (Hechos 19, 35). El apóstol Pablo luchó contra este culto idolátrico, ese ídolo. Casi siempre donde se da este culto el origen es sobrenatural. Semejante es la aparición de la piedra de los Ángeles en Cartago Costa Rica, a la cual gran parte del pueblo costarricense le venera y le adora, porque la gente entra de rodillas ante ese ídolo. Este ídolo de piedra hace milagros, sana a los enfermos, ayuda a matrimonios, hace milagros económicos semejantes a los que hacía la Reina del Cielo en el Antiguo Testamento, Diana de los Efesios, y que Dios rechazaba ardientemente y el apóstol Pablo también.

La Biblia es clara: No tendrás Dioses ajenos delante de mí, No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que este arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, no te inclinaras a ellas, ni las honraras. (Éxodo 20: 3-5). No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros Dioses de fundición. (Levítico 19:4). No te haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatuas, ni pondrás en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella. (Levítico 26:1. Y no hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que tu Dios, te ha prohibido. (Deuteronomio 4: 23). "Dioses hechos de manos de hombres de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen". (Deuteronomio 4: 28). "Y no traerás cosa abominable a tu casa". (Deuteronomio 7: 26). Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Dios, obra de mano de artífice y la pusiera en culto y todo el pueblo responderá y dirá amen (Deuteronomio 27: 15).

SI no le ha dicho nadie, se lo diré yo. Yo fui muchas veces a Cartago, seguidor mariano, participé de muchas romerías a la Virgen de los Ángeles, cuando era profesor de Religión católica, pero ahora me arrepiento de haber perdido el tiempo, el esfuerzo, y el dinero  pero lo que más me duele es que practiqué un culto que Dios aborrece y, que en lugar de bendición lo que le acarrea a uno son males peores y para el país también. Que el Espíritu Santo te abra los ojos de la misma manera que lo hizo conmigo.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén