GOZÁNDONOS EN LAS PRUEBAS.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Santiago 1:2,3

Santiago escribió esta carta a los judíos que habían sido esparcidos por todo el mundo Mediterráneo, debido a la persecución. En un ambiente hostil fueron tentados a aceptar una creencia intelectual en vez de la fe verdadera. En todo el libro de Santiago, se nos anima a poner la fe en acción y en este pasaje en particular vemos que nos habla acerca de las pruebas.

¿Cuánta fe necesitamos cuando estamos siendo probados? ¡mucha! La palabra “pruebas” en el original griego se refiere a la persecución y a las aflicciones causadas por el mundo o Satanás. Sin embargo, Dios nos invita a enfrentar estas pruebas con gozo porque la prueba desarrollará fe perseverante, entereza de carácter y esperanza madura. La fe solo puede enfrentar su plena madurez cuando se enfrenta a dificultades y oposición. Santiago le llama a esas adversidades “prueba de vuestra fe”. Como creyentes, debemos comprender que algunas veces las pruebas llegan a nuestra vida como para que Dios pueda comprobar la sinceridad de nuestra fe.

Al igual que en tiempos de Santiago, los creyentes también enfrentamos hoy momentos difíciles en donde necesitamos ser animados en nuestra fe.

Este pasaje anima nuestra fe hoy. Si has estado viviendo momentos donde sientes que tu fe “flaquea”, este pasaje es para ti. En este pasaje aprendemos que ciertamente pasaremos por diversas pruebas, pero que sin duda podemos sacar provecho de todas ellas. La idea no es fingir ser feliz cuando uno se enfrenta al dolor, sino tener una perspectiva positiva “tened por sumo gozo” por lo que las pruebas pueden producir en nuestra vida.

La Biblia nos invita a convertir nuestras pruebas en períodos de aprendizaje. Los tiempos difíciles pueden enseñarnos paciencia.  Así que hoy anímate con esta palabra y cree con todo tu corazón que Dios no te deja y que mientras atraviesas momentos difíciles, puedes gozarte por lo que vendrá más adelante, puedes ver más allá de tus circunstancias actuales y puedes salir aprobado.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén