DE AQUÍ A DOSCIENTOS AÑOS

De aquí a doscientos años, ¿qué será lo único importante para ti? ¿Importará cuánto dinero ahorró? ¿Importará qué estilo de automóvil conducía? ¿Importará si tu equipo ganó el campeonato de fútbol o baloncesto este año? ¿Importará con qué chica fuiste a la cena de fin de año?

Dentro de doscientos años, la única cosa que importará será si estás en el cielo o en el infierno. Si esto es lo único que importará entones, debería ser una de nuestras más grandes preocupaciones ahora. La verdadera pregunta es, ¿qué estás haciendo hoy que tendrá relevancia dentro de más de doscientos años?

¿Quiénes vivían en esta ciudad hace doscientos años? ¿Dónde están los profesores y maestros de hace doscientos años? ¿Dónde están los policías, los taxistas, los empresarios de esa época? Todos ellos murieron. ¿Dónde estaremos nosotros dentro de doscientos años más? ¿Quiénes de ustedes pueden pretender y asegurar que estarán vivos dentro de los siguientes diez años? ¿Qué es de Aristóteles Onasis? ¿Qué és de Elvis Presley? ¿Qué es de Maicol Jackson? ¿Qué es de John Lenon?

Aproximadamente mueren doscientas mil personas diariamente, ocho mil trescientos treinta por hora, ciento treinta y ocho por minuto, dos por segundo. Me pregunto: ¿Dónde pasará la eternidad cada una de ellas?

La gente vive luchando contra la muerte. Eclesiastés 8,8 dice: “No hay quien tenga poder sobre la vida, como para retenerla, ni hay tampoco quien tenga poder sobre la muerte. No hay quien escape de esta batalla. Al malvado no lo salvará su maldad.” La Biblia dice que en esta guerra no hay armas que puedan derrotar a la muerte. De nada sirve el marcapaso, de nada sirve el cateterismo coronario, de nada sirve el trasplante de corazón, de nada sirve el azúcar Light, Coca Cola Light. No valen armas en esta guerra. Al final todos moriremos.

En Mateo 28,1 al 7 leemos: «….al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.  Sucedió que hubo un terremoto violento, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra y se sentó sobre ella.  Su aspecto era como el de un relámpago,...  Los guardias tuvieron tanto miedo…que… quedaron como muertos.  El ángel dijo a las mujeres: -No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado.  No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo”. Sin la resurrección de Cristo, nuestra esperanza estaría en la inseguridad y la inmortalidad del alma todavía en tinieblas (1ª Corintios 15:14, 17 y18).

¿Qué hay después de la muerte?,  es una serie de diez temas que te abrirán los ojos sobre esta realidad. Te invito a darle seguimiento a cada uno de ellos.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén