NAVIDAD: ¿Es Bíblica?

Jesús decía: "Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición" (Marcos 7,9). El apóstol Pablo dijo: “Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;  mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4, 8-11).

"¿Qué significa "Navidad?" La palabra viene de natividad o nacimiento. La "Navidad" es una fiesta religiosa de la "iglesia romana" para "celebrar" el nacimiento de Jesucristo.

No hay enseñanza que manda que uno deba celebrar el nacimiento de Jesús el Cristo. Si Dios quiso que los Suyos celebraran tal cosa, seguro que lo habría revelado en Su Palabra. Si alguno añade ordenanzas o prácticas que no están en la Biblia, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en el libro de Apocalipsis.  (Apocalipsis 22:18, 19). Ninguno de los Apóstoles celebraron tal fiesta, Gálatas 4:8-11. Ninguno de los creyentes de las primeras iglesias del primer siglo celebró el nacimiento de Jesús el Cristo. La fecha de Su nacimiento no es conocida. Esto es un secreto de Dios (Deuteronomio 29:29). Si Dios quisiera que celebráramos tal día habría dado una fecha.

Entre las "iglesias" de los romanistas, y muchas evangélicas hay tantas tradiciones que no están basadas en las Escrituras. Un ejemplo: Dicen que ambos, los pastores y los astrólogos estaban juntos aquella noche. ¡Esto no es cierto! Los pastores, siendo que estaban cerca de la ciudad llegaron la misma noche, Lucas 2:8-18. Los astrólogos llegaron casi dos años más tarde visitando al Niño en una casa en la ciudad de Nazaret, Mateo 2:1-11, 16. No hay mención de tres astrólogos. Nadie sabe cuantos habían, Mateo 2:1, 2. Todo el mundo dice que el Niño nació el día 25 de diciembre, el cual era tiempo de invierno en Palestina. La fecha es imposible siendo que los pastores estaban cuidando sus rebaños todavía. Poniendo de lado la fecha, no somos mandados a adorar un Niño en un pesebre.  Somos mandados a adorar a Jesucristo crucificado, muerto, enterrado, resucitado y sentado a la diestra de Dios el Padre en el cielo.

Diciembre 25 había sido la fecha en que los paganos de antaño celebraban el nacimiento del dios Sol.  Originó este concepto en Mithra, el dios Sol. Durante el solsticio del invierno era que se celebraba con gran algarabía el nacimiento de dicho dios pagano.  En Roma se le llamó a esta celebración Saturnalia, siendo Saturno otro nombre para Nimrod o Tamuz, el dios escondido.  La celebración era una muy inmoral con toda suerte de depravación moral, borracheras así como el intercambio de regalos entre las personas.   Los paganos, se intercambiaban regalos como parte integral de su paganismo, y lo venían haciendo ya durante siglos antes de nacer Jesús.  Es decir, no son costumbres que surgen dentro de la iglesia cristiana posterior al nacimiento de Cristo y que con el tiempo se han ido comercializando y desvirtuando, sino que eran parte integral de la religión pagana miles de años antes de Cristo.
La iglesia católica romana ordenó, en el siglo 5, que en adelante se celebrara el nacimiento de Cristo el día 25 de diciembre.  Y así ha sido hasta el día de hoy.  ¡Ni siquiera fueron iglesias cristianas las que originaron la celebración del 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús; fue la iglesia romana en su afán de preservar las tradiciones paganas que son parte esencial de su propia existencia!   Son muchos los cristianos sinceros que hoy día buscan justificar esa fecha como si fuera un evento bíblico no sabiendo, o prefiriendo no saber  que no es sino un día pagano.  La triste realidad, hoy, es que tantas iglesias evangélicas adornan sus templos con decoraciones paganas que sus antepasados jamás hubiesen permitido entrar a sus congregaciones.  ¡Y lo hacen creyendo que así honran al Señor Jesucristo! 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén