AMISTAD HASTA LA MUERTE

Ruswarp se sentó a esperar. Su amigo estaba caído, golpeado, exánime. Un silencio profundo se extendía por todo el barranco. Una lagartija ocasional, o un cuervo volandero, venía a mirar de cuando en cuando, y luego seguía el viaje.

Pasaron tres meses y Ruswarp permaneció allí, echado, o sentado, o dando vueltas o tomando pasos cortos. Enflaqueció espantosamente, pero siguió haciendo guardia. ¿Qué era lo que guardaba? Cuidaba a su amo, Graham Nuttai, alpinista galés de cuarenta y un años de edad que estaba muerto en el fondo del barranco. Su fiel perro de catorce años no lo iba a abandonar por nada en la vida. Fue otro caso conmovedor de fidelidad animal.

¿Cómo es posible que los animales tengan sentimientos de amistad y fidelidad al parecer más profundos que los seres humanos que odian y ultrajan y traicionan? Es como si Dios, viendo en la humanidad tanta infidelidad e ingratitud, pusiera en los seres irracionales un enorme acopio de esas virtudes para avergonzar a los seres presuntamente racionales.

La Biblia dice: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Juan 15, 13).

Hay maridos que abandonan a sus esposas y les niegan el cariño a sus hijos. Un día le prometen a su novia amor eterno, pero al poco tiempo esas promesas se reducen a cenizas.

Hay hijos que cuando son niños prometen a sus padres honra y lealtad, y sellan esa promesa con besos y abrazos, pero que cuando llegan a ser adultos levantan el vuelo como si nada, y abandonan a sus padres dejándolos heridos y destrozados.

La fidelidad es virtud de Dios; la ingratitud es defecto del hombre. Dios nunca le niega su amor a nadie. Él se mantiene fiel y cumple cabalmente sus promesas. En cambio, el hombre falsea sus palabras y pisotea sus promesas en cualquier lugar y en cualquier momento.

¿Qué debe hacer el hombre para ser el esposo digno que la mujer tanto necesita? Debe entregarse con sinceridad total al señorío de Cristo. ¿Qué debe hacer la mujer para ser la esposa amante que el marido tanto necesita? Debe entregarse con sinceridad total al señorío de Cristo. ¿Qué deben hacer los hijos para mantener hacia sus padres un amor constante? Deben entregarse con sinceridad total al señorío de Cristo. Porque lo único que produce lealtad en cada uno de nosotros es un nuevo corazón como el que da Jesucristo. 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén