Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva......Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor. ( Apocalipsis 21, 1-4).
Una película moderna sobre Marco Polo nos ha dado un mayor conocimiento en cuanto al mundo magnífico de este viajero y explorador (1254-1324). Desde su ciudad natal de Venecia, Italia, Marco Polo viajó mayormente por tierra hasta China e India. En sus escritos, habló de Persia, Japón, Africa del este, la Tierra Santa y los muchos explendores del Oriente. Se quedó asombrado por la gente y los pueblos que visitó. Justo antes de morir. Marco Polo fue urgido por los poderes político-religiosos a que negara las historias que había contado acerca de China y del Lejano Oriente. El rehusó hacerlo, diciendo: " ¡ No he dicho ni la mitad de lo que visto ! "
La Biblia nos habla mucho del cielo. De la gloriosa vida que hemos de vivir allí para siempre. Sin embargo todo " esto no es ni siquiera una muestra del maravilloso lugar que Dios tiene para sus hijos en Cristo Jesús ".
Jesús dice en Juan 5,28-29, que va a llegar la hora en que todos los muertos oirán su voz y saldrán de las tumbas. Los que hicieron el bien, resucitarán para tener vida; pero los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados.
Los redimidos estaremos con Él. Nuestros cuerpos serán como el cuerpo de Jesús, resucitado e inmortal. Las palabras que Benjamín Franklin había ordenado que estuvieran en su tumba, son adecuadas para cada cristiano. Estas son esas palabras: " El cuerpo de Franklin, impresor, como las cubiertas de un viejo libro, descansan aquí - y sin embargo la obra misma no se perderá, porque aparecerá una vez más en una edición nueva y más hermosa, corregida y enmendada por el Autor". NO se preocupe en cuanto a sus anteojos en aquel mundo. NO se preocupe por las cavidades dentales. NO se preocupe por la artritis. NO se preocupe por el reumatismo y los trasplantes de corazón. NUESTROS CUERPOS van a ser resucitados de una manera sobrenatural y milagrosa, y serán cambiados en la manera en que Dios quiere que estén.
Jesús dice que " estaremos sentados con Abraham, Isaac y Jacob ". Conoceremos a todos ellos. También conoceremos a Moisés, Pedro, Pablo, los abuelos que no hemos conocido y a nuevos amigos que no hemos visto, de todo el mundo.
¡ No me perdería el cielo ni por un millón ni un billón de dólares ! Cada persona puede ir junto a todos los redimidos a la tierra eternal de Dios, por recibir a Cristo en su corazón como Salvador.
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