EL ROSARIO NO ACERCA A LAS PERSONAS A DIOS

LAS ORACIONES Y PLEGARIAS dirigidas en parte a Dios, pero con más frecuencia a la Virgen María, deben repetirse indefinidamente, según el concepto católico-romano de la oración. El rosario es una combinación de estas cortas oraciones con la meditación. Es decir que, mientras los labios musitan las palabras, la mente debe estar ocupada con lo que llaman los “misterios,” que son los principales hechos de la vida de Cristo y de la Virgen María.
 
Las tres oraciones esenciales que se deben recitar son el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria Patri. Primeramente se reza el Credo, santiguándose en la frente y en el pecho, a continuación el Padre Nuestro, al que siguen diez Ave Marías y un Gloria. Si se quiere, se pueden añadir otras oraciones. Para ayudarse a contar estas oraciones se usa una cadenita de bolitas engarzadas, que también se llama rosario. Antes de que existiera la iglesia católico-romana estas bolitas eran usadas constantemente para recitar sus oraciones por los budistas en el Lejano Oriente, los brahmanes en la India, los lamas en el Tibet, los antiguos paganos de Roma, los habitantes de Éfeso en su culto a Diana (Hechos 19:28), y aun los mahometanos lo hacen hoy día al repetir el nombre de Ala.

“Conviene que cada vez que se dice el rosario se haga una intención general de ganar todas las indulgencias posibles,” y a continuación se pone una lista de seis diferentes indulgencias que se pueden ganar durante todo el año y otras cuatro especiales que se pueden ganar durante el mes de Octubre, Baste añadir aquí que la recitación con las cuentas del rosario no tiene lugar en las enseñanzas de nuestro Señor o de los apóstoles, y que esta práctica se opone directa mente al mandato de nuestro Señor, de modo que el orar en esta forma no sólo no tiene mérito, sino que implica una ofensa al mismo Señor. El dijo: “Orando, no seáis prolijos, como los gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos” (Mateo 6:7, 8).

El usar las bolillas para contar un número determinado de veces las repeticiones es algo mecánico, que carece por completo de la verdadera naturaleza de la oración. Las repeticiones del rosario no tienen lugar en esta clase de oración para acercarnos a Dios, como Rey de reyes, o como Padre nuestro en Cristo Jesús. La verdadera oración debe hacerse “en el Espíritu” (Efesios 6:18), no de una manera mecánica.

Según la Iglesia Católica, María es el único canal de bendición de Dios. Cristo “otorga todas las gracias a la humanidad a través de ella” y “nada es impartido a nosotros excepto a través de María”. El popular axioma en latín de San Bernardo de Clairvaux, Ad Jesum per Mariam, “A Jesús mediante María”, resume bien la enseñanza de dicha iglesia. Los católicos suplican por su intercesión cuando oran el Salve, Santa Reina, una de las oraciones tradicionales con que termina el Rosario.

No hay indicio bíblico de que María participó en la redención, menos que sea mediadora de todas las gracias. Al contrario, la Biblia enseña que: *Hay un solo Redentor (Jesucristo), no dos. *Hay un solo mediador (Jesucristo), no dos. Las Escrituras del Nuevo Testamento revelan que es en Jesucristo, el amado Hijo de Dios “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1,13 y 14). Dios justifica a los pecadores “mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3,24).

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén