ORIGEN PAGANO DEL ROSARIO. PARTE 2

Continuación del Tratado 1918
El repetir una oración una y otra vez es indicado en la Biblia como una práctica del paganismo. Por ejemplo, oraciones repetidas se ofrecía a Diana en conexión con su culto en Efeso. Estas oraciones consistían de una corta frase religiosa, repetida una y otra vez; tal como podemos ver en Hechos 19: 34. En este pasaje, los idólatras de la diosa-madre «todos gritaron casi por dos horas: grande es Diana de los efesios». Todos gritaban esto una y otra vez, y al igual que estos adoradores de Diana, usaban frases repetidas en su culto, asimismo hoy día, la misma clase de oración no bíblica continúa en la iglesia católica aplicada a María. Pero Jesucristo se oponía radicalmente a la práctica de repetir oraciones una y otra vez y así lo expreso: «Y cuando ores -dijo- no uses vanas repeticiones como lo hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que han de ser oídos por su uso de muchas palabras. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros pidáis» (Mateo 6: 7-13). En este pasaje nuestro Señor, en términos claros, nos pide no orar repitiendo la misma oración una y otra vez. Jesús declaró enfáticamente que esto era ritualista. Debemos creerle y obedecerle a El.

Bien sabemos que muchos han de tratar de negar que la Iglesia Católica atribuye una posición divina a María. Al recitar las oraciones del Rosario y del “Ave María” se repiten estas nueve veces más que el “Padrenuestro”. Se acepte o no, el nombre de María es más importante en el catolicismo.

Un escritor católico romano, Alfonso Ligorio, escribió que las oraciones son más efectivas cuando se dedican a María, en vez de a Cristo. Fue canonizado como santo por el Papa Gregorio XIV en 1839, y fue declarado doctor de la Iglesia Católica por el papa Pío IX. Este escritor católico dijo que el pecador que se aventura a ir directamente a Cristo, puede encontrarse con la presencia de su ira. Pero si va a orar a la “virgen”, ella sólo tendrá que mostrar a Jesucristo “los senos que le dieron de mamar”, y su furia se calmara inmediatamente.[ Ciertamente tal idea va contra las Escrituras. El caso es que las Escrituras nos dan una ilustración que niega rotundamente esta aseveración: «¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste!», dijo una mujer a Jesús; pero el le contesto diciendo: «¡Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!» (Lucas 11: 27-28).

Obviamente, la idea de que Jesús era persuadido a contestar una oración porque María le mostrase los pechos que amamantó, es contraria a las Escrituras. Pero tal idea de los pechos no era extraña en los cultos de la diosa-madre pagana. Se han desproporcionados con su cuerpo, de una manera extraña. O, como en el caso de Diana, para demostrar su fertilidad, se ilustra con unos 100 senos.

Al católico se le enseña que la razón por la cual debe orar a María, es porque ella lleva las peticiones de sus adoradores a su hijo Jesús, y como es su madre, el contesta la oración para complacerla. Con esto se deduce que María tiene más compasión, más comprensión y más bondad que su hijo, que el Señor Jesús. Ciertamente tal suposición es una blasfemia y va completamente en contra de las enseñanzas de las Escrituras. Sin embargo, esta idea frecuentemente repetida de los escritos católicos.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén