PROMETIÓ MARÍA AYUDAR A LOS QUE REZAN EL ROSARIO

La misma Virgen María reconoció que Jesús era su Salvador y entendió su propia misión en esto, al decir:  “Entonces María dijo:  --Aquí está la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” (Lucas 1,38). Además, en el versículo 47 de este pasaje, ella ve a Jesús como su redentor: “y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador,. Sólo los pecadores necesitan un Redentor.

En el Nuevo Testamento no se encuentra ni una sola referencia a María como la Reina del Cielo o  la Reina de las Misericordias, como la Iglesia católica afirma. Cuando estaba en la tierra, María jamás prometió ayudar a los que a ella acudieran. Nunca sanó un enfermo, ni resucitó un muerto, ni perdonó los pecados de un hombre. ¿Por qué? Pues, porque no podía hacerlo. ¿Por qué pensar entonces que después de muerta ella iba a asumir estos menesteres? Al contrario, mientras vivió, María siempre dirigió la atención hacia su Hijo: “Haced lo que Él os diga” (Juan 2,5), declaró ella en las bodas de Caná.

Hoy a través de todo el mundo, católicos devotos le rezan y piden favores a María. Para que María pudiera atender tanta súplica de una punta a otra del mundo, tendría que ser omnipresente, pero éste es un atributo que solo tiene la Trinidad, más aún, para estar escuchando sus peticiones y a la vez estar salvando las almas del purgatorio, María tendría que ser también omnisciente, y ese es otro atributo que pertenece solamente a la Trinidad.

La invocación de María es absolutamente anticristiana; y hereje la teoría de que María es la reina de los Cielos. Una doctrina o una práctica religiosa, para ser cristiana, es necesario, o que esté ordenada, o al menos permitida por el Evangelio. El culto a la Virgen no es ni lo uno ni lo otro.

Invocar a María no es un requisito de Dios para el cristiano, porque todo lo puede obtener sin la intervención de ella. Su salvación la consumó Cristo; sus oraciones serán contestadas si son dirigidas a Dios en el nombre de Jesús, como abogado ante el Padre. El cristiano tiene en Cristo: el Salvador, el Mediador, el Consolador y, el Amigo. Cristo basta en todo: “Su gracia le basta” (no tiene necesidad de los supuestos méritos de María) la intercesión de Cristo es suficiente.

María nada puede hacer por nosotros. Es tiempo perdido el que se emplea en las “avemarías”; la Biblia nos enseña que los muertos nada pueden hacer por nosotros y María, para oír las oraciones de todos los mortales, debería ser omnipresente y omnisciente, es decir, estar presente en todos los lugares y saberlo todo, cosa que no es posible, pues sólo Dios lo es.

Recuerda Proverbios 30,5 y 6: “Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo para los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso”.

No hay apoyo bíblico alguno para la aseveración catolicorromana de que María sirve como intermediaria entre Dios y el hombre (1ª Timoteo 2.5). Tampoco hay un ejemplo bíblico de un cristiano que ora a María u obtiene una bendición de Dios mediante la intercesión celestial de María.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén