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ESTUDIO FRUTO DEL ESPÍRITU. Capítulo ·15

Número 1888

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¿De qué trata la vida cristiana? Se trata de conocer a Dios y a Su hijo Jesucristo y dar fruto. En el evangelio de Juan, Jesús dijo:  Juan 15:16  “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”  También Pablo dijo en Romanos 7:4 “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”  Juan 15:8   “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto”.

Juan 15:1-2 “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador... y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”.

El Padre se regocija cuando sus hijos producen fruto. Observa que tiene cuidado  especial al podar, limpiar a todos aquellos que llevan fruto para que  ¡lleven más! El Padre no quiere más ramas en la vid... quiere ramas fructíferas, no, ramas ABUNDANTEMENTE fructíferas, ramas que den fruto a su máximo potencial.

 Hoy, muchos cristianos se hacen a un lado esperando que alguien más “se encargue del show” en lugar de ellos. Un “profesional”, porque ellos no son.... “profesionales”, pero Pedro y los otros - la mayoría de ellos pescadores - del primer siglo no eran profesionales en ese sentido.  ¡No se graduaron de ningún seminario y ni siquiera lo necesitaban!  ¡El único título que tenían era el de pescadores! Hay algunos por ahí que aunque han creído, no se les ve que lleven fruto en su vida.

Una vida cristiana sin cambio, es una vida cristiana sin fruto, son una contradicción de sí mismos. Y con esto no quiero decir que cristianos apasionados con celo de Dios y su Palabra no cometen errores,  ¡claro que sí!. Pero cristianos apasionados rechazan el llamado masivo, que dice: “sigue la corriente... es suficiente con ir el domingo al templo, sentarse en la banca, cantar y escuchar el sermón, luego regresar a casa y olvidarse de todo hasta el próximo domingo”.

Los cristianos  apasionados no se conforman con menos. Buscan a Dios y quieren crecer en Él, quieren acercase más y más a Él y a Su Hijo, quieren que Cristo se manifieste en sus vidas tanto como sea posible. DIos quiere que seas un cristiano caliente, no uno tibio (Apocalipsis 3:15), que seas una rama fructífera que florece y da fruto a su máxima potencia. 

Máster Miguel Calderón Valverde
correo electrónico:
mcalderón@casadeoracióncr.com

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Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal, perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

 

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