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TEMPLANZA. Capítulo ·14

Número 1887

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El noveno fruto del Espíritu Santo, del Tercer Grupo: PARA CON NOSOTROS MISMOS, es la TEMPLANZA. . La Biblia dice: "Mas el Fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; Contra tales cosas no hay ley" (Gálatas 5:22-23).

La palabra “templanza” se traduce del griego “enkrateia” (Strong 1466), que significa Dominio propio, especialmente, continencia. Se deriva de egkratés que significa: Fuerte en una cosa, esto es, dominio propio. (Strong 1468). THAYER la define como: "la virtud de alguien que domina sus deseos y pasiones, especialmente sus apetitos sensuales". MACKNIGHT agrega el concepto: "Donde subsiste esta virtud, la tentación puede tener poca influencia."

De aquí se deriva que templanza es tener la fuerza y el poder por el Espíritu Santo, para tener dominio de nuestras acciones, para no transgredir, ni pecar, ni cometer iniquidad; esto se ve cuando el apóstol Pablo decía que todo nos es lícito hacer, pero no todo es provechoso y no todo edifica (1 Corintios 10:23). Podemos ver por que esta virtud es tan necesaria para vencer las "obras de la carne" (tal como la fornicación y los arrebatos de ira).

Una persona le puede gritar, insultar y hablar mal de usted todo lo que quiera, pero si usted es manso, sabrá como lograr que esas ofensas no afecten su corazón. Las acciones de otra persona no pueden controlarnos si tenemos, en nuestra vida, el fruto de la mansedumbre.“Aunque el ánimo del príncipe se exalte contra ti, no pierdas la calma, porque la mansedumbre hace cesar grandes ofensas” (Eclesiastés 10,4).

La Biblia indica que todo el que lucha se abstiene (templanza, dominio propio), de todo, para recibir una corona corruptible; por eso nosotros debemos manifestar dominio propio para recibir la corona incorruptible: "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene;  ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible"  (1 Corintios  9:25).

Resumiendo: Templanza es la habilidad dada por el Espíritu Santo para ser disciplinado y tener control sobre los apetitos y los placeres de los sentidos, sobre las circunstancias externas y sobre nosotros mismos. Dios nos ha dado esta virtud para disciplinarnos a nosotros mismos.  Necesitamos disciplina para la oración, para estudiar la Palabra, y para muchas otras funciones diarias. 2 Timoteo 1,7 dice: “porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Máster Miguel Calderón Valverde
correo electrónico:
mcalderón@casadeoracióncr.com

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Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad desalvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en elLIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

 

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